Los coloridos íconos de las culturas Otavalo y Caranqui se alternan con las paredes blancas de la Cava Caran-Beer Experiencie, un bar y museo de la cerveza artesanal. Foto: Francisco Espinoza para EL COMERCIO

Los coloridos íconos de las culturas Otavalo y Caranqui se alternan con las paredes blancas de la Cava Caran-Beer Experiencie, un bar y museo de la cerveza artesanal. Fotos: Francisco Espinoza para EL COMERCIO

Las culturas locales inspiran a Cava Caran, un bar-cervecería otavaleño

José Luis Rosales. Redactor
(F – Contenido Intercultural)

La imagen de una mujer bebiendo chicha en una vasija de barro es uno de los murales que adornan la Cava Caran-Beer Experiencie.

Se trata de un bar decorado con íconos de la cultura local (Otavalo-Karanki). Según Joaquín Purtscher, propietario del establecimiento, la idea es resaltar la identidad.

La Cava Caran Beer Experiencie, que está ubicada frente a la tradicional Plaza de Ponchos de Otavalo, es un juego de palabras. Incluye Caran en homenaje a Caranqui, una parroquia del sur de Ibarra que se dice fue la cuna de Atahualpa. Ahí, también se produce la cerveza artesanal que se ofrece en el singular bar.

Joaquín es nieto de Oskar Purtschert, fundador de la empresa de lácteos Floralp (Flor de los Alpes). Sus conocidos dicen que del abuelo heredó el gusto por experimentar productos nuevos.

El bar está ubicado en el subsuelo de una casona con estilo andino. Los diseños de los murales estuvieron a cargo de Álvaro Córdova, un hábil grafitero otavaleño.

El artista kichwa firma sus trabajos con el seudónimo de T-naz. Durante los últimos cinco años de su vida ha dedicado a pintar personas e íconos de la cultura Otavalo.

Utilizando una variada gama de pinturas acrílicas en aerosoles diseñó el rostro de la mujer tomando el néctar de maíz. El artista comenta que le gusta atrapar el espíritu de cada lugar para escoger los colores.

En el otro extremo del salón, T-naz dibujó el rostro de fray Jodoco Ricke, a quien se le atribuye haber traído desde Europa las primeras semillas de cebada para elaborar el dorado y refrescante líquido.

La decoración la complementan unos muebles lineales de madera y metal. Estos materiales también fueron propuestos por el ibarreño Joaquín Purtschert, cuya otra pasión es el diseño.

Las mesas, por ejemplo, tienen las patas de madera y la parte superior es metal visto.

Los muebles tienen diseños simples, pero creativos. Ese es otro plus de la decoración.

Los muebles tienen diseños simples, pero creativos. Ese es otro plus de la decoración.

Otro detalle atractivo es una chimenea empotrada en la pared. El fogón permanece prendido por la noche. Con ello vuelve cálido el local, que alterna los coloridos murales con las paredes blancas. En este rincón los coloridos muebles y cojines fueron elaborados con tapices tejidos por artesanos indígenas.

Otro sitio que resalta en el inmueble es la denominada bóveda. Cuando uno ingresa a este ambiente, cubierto con maderas oscuras, parece que está al interior de un viejo barril.

La cava no solo es un bar sino una especie de museo, explica el arquitecto Sebastián Narváez, responsable del diseño. Ahí, los visitantes podrán conocer el proceso para elaborar la bebida siguiendo las láminas colocadas en unas barandas.

“Trabajamos con una estructura dentro del espacio. Es decir, instalamos un cubo dentro de otro cubo”. De esta manera lograron una división de dos ambientes, explica el profesional de la construcción.

El primero fue concebido como un espacio de circulación que invita a recorrer los sitios en donde se exhiben carteles y objetos relacionados con la producción de la cerveza. Ahí hay un exhibidor en donde los amantes de las bebidas frías podrán disfrutar de las diferentes cepas con las que se produce la cerveza artesanal.

En la otra parte, que está dentro del cubo de madera, se instaló una zona de comidas. Los clientes pueden degustar platillos preparados. Todos los menús incluyen cerveza, como uno de los ingredientes.

Como recreando los bodegones de los conventos en donde se producía la cerveza, el establecimiento adicionó elementos como el piso de gres y una estructura de maderos redondos en el tumbado.

El diseño tomó dos meses de intenso trabajo. Joaquín Purtscher fue incubando el proyecto con las imágenes de negocios similares que vio en varios países y la Internet.

Es una composición ecléctica en la que se alternó elementos locales con lo contemporáneo. Según su creador, es el primero en su género en la ‘Provincia de los Lagos’.

Desde que abrió las puertas, hace dos meses, Cava Caran-Beer Experiencie se ha convertido en un imán, especialmente para los amantes del diseño y de la buena cerveza.