Los habitantes de las comunidades kichwas de la parroquia Madre Tierra construyen la ‘Choza toquilla’. Son frescas y resistentes al ambiente húmedo de la Amazonía.

Los habitantes de las comunidades kichwas de la parroquia Madre Tierra construyen la ‘Choza toquilla’. Son frescas y resistentes al ambiente húmedo de la Amazonía. Foto: Modesto Moreta / Construir

Chonta, caña guadúa y las hojas de toquilla en casas kichwas

Modesto Moreta
Coordinador 
(F-Contenido Intercultural)

Las técnicas ancestrales de la construcción las mantienen los habitantes de la comunidad Paz Yaku (Río de la Paz en español) de la parroquia Madre Tierra, del cantón Mera, en Pastaza. El propósito es que las ‘chozas toquillas’, como se conocen a estas edificaciones de madera de una planta, entreguen frescura y seguridad a sus ocupantes.

Los materiales de la zona como la chonta, la toquilla y otras variedades de madera se usan en la edificación de estos espacios amplios y cómodos. El propósito es que la estructura con paredes de chonta, caña guadúa o de madera de huangana resistan el ambiente húmedo y lluvioso que soporta la Región Amazónica.

Abdón Mayacha aprendió esta técnica constructiva de sus padres y abuelos. Se encarga del ensamblaje de las denominadas ‘chozas toquillas’, que se usan como cabañas turísticas o de habitación para las familias kichwas. Como es costumbre, en un costado de la habitación hay un espacio donde se construye un rudimentario fogón para guisar sus alimentos y donde se reúnen las personas para conversar.

Cuenta que las bases son de chonta. Para el techado se utilizan las tiras de caña de guadúa, donde se efectúa el tejido de la hoja toquilla. También usa la madera de pigui. Esta técnica consiste es cruzar y doblar cada hoja. El objetivo es evitar que haya filtraciones de agua.

Esta planta se encuentra en el interior de la selva. Luego entra a un tratamiento que de verde pasa a color negro, eso significa que está en estado de tejer. Este proceso hace que dure entre 20 y 30 años. La unión de las hojas es tupido, lo que permite la impermeabilidad y resistente al estado del tiempo y la inclemencia de la naturaleza en esta región.

Las paredes se levantan con pequeños maderos de chonta de 10 centímetros de ancho y un metro de largo. Esta madera resiste el ambiente húmero y lluvioso. “Los materiales se encuentran en nuestro sector, eso abarata la construcción”. Mayacha asegura que en este tipo de construcciones se usan tres tipos de madera: la chonta, el pigui y la caña de guadúa.

En estas construcciones las ventanas son amplias y otras no las tienen. No se usan vidrios sino una especie de mallas que dan luminosidad interior. Además, da frescura e impide el ingreso de mosquitos u otros animales de la selva.

“Son viviendas con luminosidad, espacios amplios y lo principal es que todas las construcciones en la comunidad son similares y no difieren con el ambiente que las rodea. Esta es una característica de las viviendas de Paz Yaku”, explica Elsa Machoa, propietaria de una de las construcciones de la zona.

Para una vivienda de 25 m2 se requieren por lo menos 120 atados o bultos de hojas de toquilla. La edificación de una vivienda, considerando la compra de materiales puede costar USD 10 000 y sin ellos 5 000. Su construcción tarda entre uno y dos meses.

Las viviendas no desentonan con el paisaje verde de la selva. Abdón explica que la cosecha de la madera es todo un ritual. Esta se inicia con la Luna llena. Eso evitará que ingrese la polilla y se pudran las hojas de toquilla. “Está comprobado que la Luna llena impide el ingreso de polilla y el gusano en la hoja de toquilla. Una vivienda puede durar entre 25 y 40 años, todo dependerá del mantenimiento”.