El patio interior de la casa García Moreno es sobrio.

El patio interior de la casa García Moreno es sobrio. Foto: Armando Prado/EL COMERCIO

Dos casonas del Centro Histórico de Quito con nueva función

Redacción Construir (I)
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Es algo más que coherente: que el Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP) funcione en un complejo patrimonial rehabilitado por sus propios técnicos.

Eso es, precisamente, lo que sucede. Después de funcionar desde 1987 en el edificio Pérez Pallares, el IMP (Fonsal hasta el 2010) se cambió de casa hasta un espléndido conjunto compuesto por dos antiguas casonas y ubicado entre las calles García Moreno y Manabí, en el corazón del Centro Histórico de Quito, frente a la iglesia de Santa Bárbara.

Las dos viviendas principales son, obviamente, patrimoniales y valiosas muestras de la arquitectura que primaba en los siglos XVIII y XIX, explica Angélica Arias, directora ejecutiva del IMP.

La casa García Moreno es esquinera y posee dos pisos y dos patios. La casa Guillespie es contigua a la primera; posee tres pisos, tres patios y una construcción adicional en el lindero posterior del lote. Ambas se unieron a través de un pasillo muy bien disimulado abierto en la segunda planta.

Aunque ambas tienen estilos eclécticos, se puede decir que la García Moreno tiene marcado estilo Republicano y la Guillespie, en cambio, es una primorosa muestra del Neoclásico de inicios del siglo XIX, con varios elementos corintios y jónicos en sus columnas, frisos, balcones, escaleras...

El diseño de la rehabilitación fue del Arq. Francisco Naranjo y en la recuperación física laboraron 15 técnicos y 350 obreros por el lapso de dos años.
La inversión, dada la magnitud de la obra, alcanzó los USD 2 600 000.

Los trabajos propios de la intervención integral de las viejas edificaciones, que se encontraban en pésimo estado, incluyeron trabajos de albañilería; carpintería; consolidación de muros y conformación de cámaras de aire perimetrales; conservación de pisos y entrepisos que estaban en buen estado y cambio de los que ya no servían; cambio de las cubiertas inservibles y conservación de las que valían; enlucidos, pintados.

..Obviamente, se quitaron todos los ‘añadidos’ que sumaron a través del tiempo sus antiguos ocupantes y se incorporó la tecnología punta, tan necesaria hoy: un transformador, un generador insonoro para emergencia eléctrica, un sistema de data center para la conectividad del edificio, sistema hidroneumático, climatización de ambientes y un sistema de iluminación con luminarias de tecnología LED.
En el flamante edificio funcionará, además del IMP, el Centro de Servicios Ciudadanos del Patrimonio, concluyó la Directora Ejecutiva.