La iluminación en el baño aporta con la decoración y con las actividades del sitio. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

La iluminación en el baño aporta con la decoración y con las actividades del sitio. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Un baño tan estético como funcional

Yadira Trujillo Mina.
Redactora (I)

El cuarto de baño tiene que verse bien y funcionar bien. El diseño actual deja atrás las disposiciones clásicas de los espacios y el uso de complementos exclusivamente funcionales. Colores, materiales y concepto se conjugan en este sitio.

El primer paso para lograr un baño con concepto de diseño y en el que se puedan cumplir las actividades del espacio con éxito es la asesoría profesional, asegura la interiorista Carolina Zambrano. “Se deben pensar en aspectos fundamentales para el adecuado funcionamiento como los materiales. Esto se maneja a nivel profesional”.

Una vez que se cuente con la opinión profesional –explica- lo primero es calcular el espacio con el que se cuenta y si este se acopla al diseño deseado. “Podemos tener muy buenas ideas para nuestro baño pero si no hay espacio suficiente para todo lo que queremos es mejor aplicar alternativas acordes a las dimensiones. En espacios pequeños se puede hacer mucho aunque no parezca”.

Según Zambrano, en cuestiones de espacio es importante no saturar con muchas cosas, dejar el suficiente para el tránsito de los usuarios y tener solo lo necesario, acoplando cada elemento de la mejor forma. “Es importante siempre un detalle decorativo, si se trata de un baño pequeño, que no ocupe mucho espacio o se pueda colocar sobre el equipamiento”.

La iluminación es un aspecto fundamental. Lo primero, a decir de la profesional, es procurar la entrada de luz natural o aprovechar este recurso con los colores de los acabados. “Cuando no se cuenta con mucha luz natural se puede recurrir a la artificial. Además es preferible usar colores claros en paredes y mobiliario cuando el baño es pequeño para que se vea un poco más amplio”.

La interiorista explica que la tendencia apunta hacia una disposición diferente del espacio y las cosas. “La tina ya no siempre es empotrada; puede ir en la mitad del espacio, cuando el baño es grande. Ya no hay un solo mueble para guardar las cosas o las toallas colgadas. Todo depende de gustos y creatividad. Hoy, los accesorios para baño ya no son solo velas, se pueden poner esculturas, plantas artificiales o lámparas para iluminación”.