Esta casa ecológica se armó en 19 días. La construyó Inbar, organismo conformado por 41 países.

Esta casa ecológica se armó en 19 días. La construyó Inbar, organismo conformado por 41 países. Foto: Víctor Vizuete/EL COMERCIO

El bambú mostró sus fortalezas en Hábitat III

Víctor Vizuete E.  
Editor
construir@elcomercio.com

Para las prácticas sostenibles, el bambú es como el carbón y el petróleo para la revolución industrial: el material por excelencia, la panacea.

Y aunque en la realidad la cosa es mucho menos rimbombante, la utilización de las 1 500 variedades existentes (280 en el Ecuador) de esta especie de junco crece en proporción geométrica. Se usan no solamente en las edificaciones ‘para pobres’ sino también en viviendas y edificaciones de más prosapia e importancia.

Un ejemplo de esa apropiación de los bambúes fue, precisamente, Hábitat III. Además de varios puestos montados en la feria adjunta a la Asamblea (donde hasta se mostraron figuras elaboradas con este producto), el bambú también estuvo presente como parte de los 1 500 m² de la estructura de cubierta del pabellón de la ONU, en el parque El Arbolito.
Pero lo que más llenó la retina de la multitud que asistió a alguno de los eventos de la mega agenda de Hábitat III fue la pequeña vivienda -de 39,50 m² distribuidos en dos plantas- levantada con ese material y otros afines en un rincón del parque de El Ejido.

La casa tiene un área cubierta de 52 m² y fue construida por Inbar (Red Internacional de Bambú y Ratán), un organismo intergubernamental conformado por 41 países, que busca mejorar el hábitat de los ciudadanos trabajando con gobiernos, universidades, empresas, ONG y otras entidades.

El diseño es de los arquitectos franceses Yan Barnet y Faouzi Jabrane, quienes son consultores de Inbar y trabajaron en el posterremoto de Pisco, Perú, en el 2007, según afirma la coordinadora de Inbar, Paulina Soria.

Una de las fortalezas de la construcción de este inmueble, levantado en 19 días, fue el múltiple aporte empresarial en su construcción. Así, las puertas son de BigBamboo; los entrepisos de bambú, de Cenba y el Gobierno de Pichincha; las cañas de guadúa angustifolia y dendrocalamus asper, de Allpa bambú y Asociación Río Siete; los paneles Plasbam y Tribam (ecomateriales) de la PUCE de Guayaquil; los bambúes para jardinería los puso Guambu; los muebles de jardín de bosque certificado FSC, de Endesa; y el mobiliario interior, de Imabu y artesanos ecuatorianos. También, aportaron el Concope, Un Hábitat y 10YPF/UNEP.

La casa es modular y de crecimiento progresivo. Su diseño se basa en un sistema constructivo donde predominan la guadúa angustifolia y el dendrocalamus asper, también llamado bambú gigante.

El sistema cumple con los principios de la arquitectura sostenible de lograr el equilibrio entre ecología, economía y sociedad. La cimentación es de concreto; la estructura de bambú rollizo de guadúa madura, preservada y seca; los revestimientos de las paredes son de mortero de arena y cemento que cubren los paneles portantes de caña picada y el techo es de tetrapak.

La casa de bambú muestra los beneficios de un sistema de construcción mixto y sismorresistente usando técnicas locales como el bahareque encementado mejorado (paneles prearmados y fáciles de ensamblar más diseños eficientes y seguros).

Y cumplen con la norma NEC de Guadúa aprobada recientemente en Ecuador.
Es una construcción permanente, de tipología modular (8 x 4 m) y el diseño y mantenimiento adecuado ayuda a la estructura a durar más tiempo.