La zona de restaurante en el piso ejecutivo cuenta con nuevos muebles y una isla central que se destaca.

La zona de restaurante en el piso ejecutivo cuenta con nuevos muebles y una isla central que se destaca. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

El JW Marriott se renovó con un diseño interior elegante y actual

Yadira Trujillo M. Redactora (I)

Una nueva luz se encendió en el interior del JW Marriott Quito. El diseño interior tomó un nuevo aire que, entre otras cosas, sugiere atención a la tendencia decorativa y, por supuesto, a las necesidades de hospitalidad del lugar.

Después de más de un año de trabajos de remodelación, el hotel cuenta con 257 habitaciones renovadas, distribuidas en 11 pisos. Desde los corredores se nota la diferencia. Un papel tapiz con texturas revivió las paredes. La nueva alfombra y la óptima iluminación acompañan en el recorrido de los diferentes espacios.

En el piso ejecutivo destaca la zona de restaurante, donde nuevo mobiliario se conjuga con una isla central, decorada con flores naturales en floreros de vidrio. ¿La intención? Que la hora de la comida se combine bien con la intimidad que sugiera el entorno, comenta Andrea Salas, gerenta de ventas de de JW Marriott.

Esta zona también cuenta con una estancia exterior, con muebles propios para estos espacios y una vista panorámica de la ciudad de Quito. Además de que se pensó en un nuevo aspecto interior, dice Salas, este se complementa con el hecho de que se trata de un edificio sismorresistente, que toma en cuenta cuestiones básicas de servicios, como las guías necesarias para personas con discapacidad visual.

La estándar deluxe es la habitación más sencilla, pero no por eso menos acogedora o con menos concepto de diseño. Un escritorio, televisor, minibar, clóset con iluminación LED, y un baño con lavabo, tina, ducha e inodoro, por separado, componen el espacio. Una segunda alternativa con las mismas características incorpora un balcón con mobiliario exterior y vista a la ciudad.

Entre las habitaciones destaca la suite, con una zona social de sala, que incluye el área de estudio, televisión y minibar; y el dormitorio, separado por una puerta corrediza para mantener reuniones en la sala de manera privada. En esta habitación, el clóset es más grande y el baño incorpora dos lavabos con mesón de mármol italiano. Este tiene un acceso desde el dormitorio y otro desde la sala.

En cada una de las alternativas de habitación, se reemplazó la tradicional alfombra por piso flotante, se colocó mobiliario color madera y sistema de aire acondicionado digital.
Además, JW Marriott adoptó un toque nacional al colocar alfombras decorativas con diseños andinos y abstractos de las especies de mariposas del país en las cortinas y los contornos del espaldar de las camas, en cada habitación.

Todo esto, conjugado con el estilo ‘resort’ de la piscina, los servicios de computación y restaurante y los espacios para negocios, entre otros, se pensaron con el objetivo de que un huésped no tenga que salir del hotel para realizar cualquier actividad, indica la gerenta de ventas.