construcción de las estructuras de cubierta de los galpones de la PUCE: la de la derecha ya tiene  el techo de duela de eucalipto.

Este material también puede utilizarse para cubrir grandes luces, de 15 m o más. Dos galpones de la PUCE en Nayón son ejemplos. Foto: Cortesía PUCE

Las estructuras de madera son livianas y resistentes

Víctor Vizuete
Editor (I)

Hoy, los arquitectos tienen en su mano innovadores materiales y técnicas constructivas que les permiten desarrollar espectaculares edificios, con formas y estructuras cada vez más complejas.

Al acero y el hormigón armado se ha sumado una miríada de productos muy siglo XXI. Estos van desde policarbonatos resistentes como el acero al titanio, pasando por el revolucionario grafeno, un alótropo del carbono que, además de ser ultrarresistente, se estira más que el hombre elástico.

No obstante, ese amplio paraguas de innovaciones, materiales tradicionales como la madera siguen siendo populares en la construcción. Sus ventajas constructivas son evidentes pues es un producto con múltiples aplicaciones. Y es uno de los llamados ecológicos, porque su utilización es respetuosa del entorno y del ser humano.

La madera es un material orgánico y, por lo tanto, poco ofensivo con el ambiente. De hecho, explica Fernando Hinojosa, catedrático de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Quito (FADA), el procesamiento de la madera en los aserraderos es más bajo en emisiones de dióxido de carbono comparado con cualquier otro de los materiales utilizados en la industria de la construcción, como el concreto, el acero, el aluminio y el vidrio. Y al ser un buen material aislante térmico y acústico, permite disminuir el consumo energético para climatizar (enfriar o calentar) los espacios interiores.

La madera no solo sirve para fabricar muebles o levantar casas de pocos pisos, explica el arquitecto Fernando Calle, director de Planta Física de la PUCE y profesor principal de la FADA. Se puede utilizar en un sinfín de tipologías. Un ejemplo es el Brock Commons de Vancouver, el edificio con estructura de madera más alto del mundo (18 pisos y 53 metros de altura).

Otro ejemplo, más modesto pero más cercano en el espacio, son los dos galpones que la PUCE acaba de habilitar en su nuevo campus de Nayón y en los cuales funcionan el Laboratorio de Materiales de Construcción y el Archivo Central. Estas dos edificaciones, ambas de 233,28 m² de construcción y 331 m² (galpón 1) y 259 m² (galpón 2) de cubiertas, son la muestra más acabada de la versatilidad de la madera como material constructivo.

Armado de decenas de vigas de colorado de 6 a 7 metros de largo, 7 cm de ancho y 3,5 cm de espesor, Calle y su equipo construyeron sendas estructuras de cubiertas curvas de madera, con luces de 15 metros. Son estructuras a base de cerchas simples colocadas cada 1,20 m, con apoyos localizados a 10,80 metros.

Son, además, cerchas prefabricadas muy livianas, que se arman en el suelo. Para esto, explica Calle, se usa un piso uniforme y dos cuerdas que sirven de guía. Las vigas de colorado se tensan y se empernan a dos parantes verticales. Las vigas ya no pierden su curvatura nunca.

En el galpón 1, los cimientos son de hormigón con placas de acero, las columnas de madera, el tumbado de duelas de eucalipto. En el galpón 2, los cimientos son de hormigón armado con pedestales de hormigón y placa de acero para recibir los arcos articulados de medio punto, colocados cada 2,40 metros.

¿La protección de la madera? Con aceite de linaza hirviendo, colocado con un trapo en todos los elementos. Con un buen mantenimiento, la construcción puede durar de 30 a 40 años con facilidad, afirma Calle. El precio de esta estructura es de unos 250 USD/m².