El corte de las ramas altas se debe hacer utilizando el EPI (Equipo de protección individual), para evitar accidentes. Foto: cortesía Municipio de Quito

El corte de las ramas altas se debe hacer utilizando el EPI (Equipo de protección individual), para evitar accidentes. Foto: cortesía Municipio de Quito

Los árboles necesitan cirugías estéticas

Víctor Vizuete E.
Editor (I)

Los árboles también necesitan ‘cirugías estéticas’ periódicas. Uno de los tratamientos indispensables es la poda, para que luzcan atractivos y no sean peligrosos para quienes circulan por su entorno.

Según Diego Arroyo, de Mi Jardín, la poda es obligatoria cuando existen ejemplares grandes cuyas ramas amenazan con topar los cables eléctricos o estorban la circulación de vehículos de gran formato.

La poda no es sino la eliminación de material ‘muerto’ que deteriora a la planta. Hay varias clases, explica Arroyo: la de conformación (topiaria), la drástica, la aérea.

¿Cómo se poda? Lo primero es tener el EPI (Equipo de protección Individual). Este consta de un arnés de seguridad, mosquetones (anillo metálico de triple seguridad), una cuerda semiestática y otra estática, casco sin visera, gafas o antiparras y guantes de protección.

La herramienta, asimismo, debe ser la adecuada: escalera (de preferencia pie de gallo), tijeras de podar, sierra manual, podón aéreo y podón. El podón es una especie de tijera curva que sirve para arrancar las ramas de un solo tajo. El podón aéreo tiene una extensión que le permite alcanzar ramas difíciles.

Cortar un árbol de mediano porte puede llevar todo un día de trabajo.

Las ramas bajas no muy gruesas se pueden cortar con el serrucho de mano. Foto: Víctor Vizuete E. / EL COMERCIO

Las ramas bajas no muy gruesas se pueden cortar con el serrucho de mano. Foto: Víctor Vizuete E. / EL COMERCIO

La poda de un árbol no debe hacerse cuando está lloviendo, dice Arroyo, pues los sitios de los cortes se infectan y les caen hongos. Por eso, esos ‘muñones’ deben cicatrizarse. Se puede hacerlo con usando aceites vegetales más tierra.

Lo importante es podar desde que el ejemplar es joven. Hay que mantener una serie de condiciones como la forma horizontal. Si el árbol crece hacia arriba se puede limitar su extensión y ritmo de crecimiento. Se deben cortar las ramas que están sobrando.

Es necesario que el sol entre en el interior del árbol, por lo que las ramas deben estar espaciadas. Asimismo, corte aquellas ramas que no den fruto. Así, la savia del árbol se repartirá por las ramas que más lo necesiten. Una última cosa: no se debe cortar en lluvia y con luna menguante (cuando la savia está baja).

Aunque no resulte imprescindible, es conveniente realizar una poda de formación durante los primeros años de desarrollo, así como podas de floración o fructificación, según sea el caso.

El corte de mantenimiento o limpieza debe realizarse una o varias veces al año. Así se mantendrá el arbusto sano, con una estructura equilibrada y con aspecto rozagante.