El artista Víctor Andrade muestra varios de sus trabajos pictóricos recientes. Foto: Marcel Bonilla/EL COMERCIO

El artista Víctor Andrade muestra varios de sus trabajos pictóricos recientes. Foto: Marcel Bonilla/EL COMERCIO

Lo afroecuatoriano alcanza un perfil decorativo en Esmeraldas

Marcel Bonilla
Redactor
(F - Contenido Intercultural)

Las pinturas al óleo con figuras de mujeres afroesmeraldeñas tocando cununos y bombos se ha vuelto común en las casas de Esmeraldas. Estos cuadros son parte de la decoración en paredes de salas, bibliotecas y cocinas.

Hay pinturas de mujeres bailando marimba, músicos entonando instrumentos o negros del norte remando canoas en la que transportan frutos.

Víctor Andrade, uno de los artistas de Esmeraldas, explica que el uso de figuras de la etnia afroesmeraldeña en los detalles de los interiores de las viviendas gana más espacio.
“Cada vez hay una mayor identificación con la Esmeraldas de Alonso de Illescas y del negro del campo realizando jornadas de trabajo en el monte, que se transmite en la pinturas”, explica el artista.

Los amantes de la cultura afroesmeraldeña no solo ponen cuadros en las paredes, sino que elaboran pisos de peine de mono, chonta y laurel, maderas propias de la zona
En los rincones, la decoración también se acompaña con artesanías en caña guadúa y bambú. Se observan lámparas, floreros y ceniceros elaborados en caña guadúa y pequeños asiendo en bambú gigante.

También se decora con pequeñas canoas elaboradas con balsas, en las que se representa una faena cultural del pueblo afroesmeraldeño.

Mejorar los interiores con un toque de ancestralidad ha llevado artesanos como Xavier Valencia a trabajar imágenes en damagua, usadas como lienzo para pinturas y adornos de pared. También se usan mates o calabazos, en los que se dibujan paisajes costeros o personas danzando marimba. Los calabazos también se usan como recipientes para colocar plantas colgantes en los exteriores de los inmuebles.