Los pompones y las frutas bordadas a croché con paja son una propuesta de Valdez. Foto: cortesía Valdez

Los pompones y las frutas bordadas a croché con paja son una propuesta de Valdez. Foto: cortesía Valdez

Valdez pone al Ecuador en las vitrinas de lujo

Ana C. Alvarado. Redactora (I)
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Un sombrero Valdez, con dos filas de pompones de colores en lugar de la cinta, es una de las selecciones para esta temporada de la tienda neoyorquina de lujo Bergdorf Goodman. Tejido con paja toquilla blanca y negra, aparece entre los recomendados de Linda Fargo, la vicepresidenta de la boutique y uno de los personajes más influyentes en la moda internacional.

La marca Valdez nació hace siete años de la mano de Gabriela Goldbaum. La diseñadora guayaquileña estudió en el Instituto Marangoni, en Milán, y después cruzó el Atlántico para hacer pasantías en diferentes áreas de la industria de la moda con las firmas Óscar de la Renta, Zac Posen y Carlos Campos, en Nueva York. Antes de emprender su negocio, trabajó como asistente de ventas internacionales en Theory, una marca neoyorquina de ropa.

En su ruta a Theory, Goldbaum pasaba todas las mañanas por Calypso, una tienda de moda artesanal de lujo. “Un día vi una bolsa de lona con jaladeras hechas en telar. Eran tejidos de Guatemala, pero me recordó a las artesanías otavaleñas”, recuerda la diseñadora.

Entonces supo que lo artesanal empezaba a ser muy valorado en los circuitos de moda de Nueva York y decidió crear una empresa dedicada a un artículo que era parte del paisaje durante sus vacaciones en Santa Elena y Manabí: el sombrero de paja toquilla.

Los sombreros de la primera colección estaban decorados con cintas otavaleñas y con cholitas (muñequitas) miniatura hechas por artesanas cuencanas.

Trabajar en la industria de la moda le permitió hacer contactos que serían clave para su proyecto. Entre esos estaba el dueño de Opening Ceremony, una boutique de moda de diseñador, en la que debutó Valdez. “Cuando te abren las puertas en esta tienda, te dan apertura en todas partes”, asegura la directora creativa de Valdez. Fue así que llegó a tiendas como la multinacional Club Mónaco, la francesa Colette y tiendas enfocadas en moda en Turquía, Líbano, Dubái, Inglaterra y otros países de Asia y Eruropa.

Ahora, Goldbaum trabaja con grupos de artesanas de Azuay y Manabí. Se reúne con ellas para desarrollar ideas que resulten en productos únicos e innovadores, características que busca el mercado extranjero al que se dirige.