Francisco Cordero hace tatuaje reconstructivo de forma gratuita. Foto: Armando Prado / Chic!

Francisco Cordero hace tatuaje reconstructivo de forma gratuita. Foto: Armando Prado / Chic!

El tatuaje de pezón y areola finaliza un proceso de sanación

Ana Cristina Alvarado
Redactora (I)

El tatuaje de reconstrucción de seno es una alternativa todavía poco conocida, pero que puede cambiar la vida de las mujeres que sobrevivieron al cáncer de mama.

Catzo Negro Tattoo inició una campaña en el 2016, para ofrecer de forma gratuita tatuajes de areola y pezón a quienes ya hayan finalizado todos los tratamientos en contra del cáncer y que se encuentren en buen estado de salud.

Betsabé Román, copropietaria de Catzo Negro Tattoo, le propuso a su esposo, el tatuado Francisco Cordero, ayudar a las mujeres que hayan perdido sus senos tras una mastectomía. “Coincidió que la fecha en que hablamos de esto era el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, un 19 de octubre del 2016”, recuerda Cordero, y también cuenta que todo empezó como un sueño.

Cordero buscó asesoría médica, información en Internet y también se reunió con mujeres que ya tenían el tatuaje para conocer sus experiencias.

Las mujeres que quieran realizarse el tatuaje deben haber finalizado tratamientos como la quimioterapia, la radioterapia u hormonales. La piel donde se realizará el tatuaje debe estar cicatrizada y no inflamada. Para ello, debe haber pasado un tiempo prudente desde las cirugías.

El primer paso es dibujar el pezón y la areola en el lugar correcto. Foto: Armando Prado / Chic!

Cordero dice que algunas mujeres deciden no hacerse implantes después de la mastectomía. A estas pacientes sí se les puede tatuar la areola y el pezón, pero deben estar seguras de que no se realizarán la reconstrucción de mama, pues el tatuaje se puede afectar. Las mujeres que deciden continuar con su tratamiento de reconstrucción, deben esperar a que la nueva piel del seno se encuentre saludable para recibir el tatuaje.

La campaña se inició en Pasto, Colombia, donde la familia tenía el estudio hasta hace seis meses. Ahora, Catzo Negro Tattoo está en Riobamba, la ciudad de origen de ambos.

La segunda edición de este proyecto se lanzó en septiembre. Mujeres de todo el Ecuador se han contactado con Román, quien coordina las citas y resuelve las dudas de las pacientes. Catzo Negro Tattoo va a la casa de las mujeres con su equipo móvil y, si es que les contactan de otras ciudades, se organiza el viaje.

Los recursos para realizar este proyecto son de Catzo Negro Tattoo, estudio que realiza esta campaña como una forma de aportar a la comunidad.

Se usan varios colores para darle naturalidad y tridimensionalidad al tatuaje. Foto: Armando Prado / Chic!

Se usan varios colores para darle naturalidad y tridimensionalidad al tatuaje. Foto: Armando Prado / Chic!

Si bien las sobrevivientes de cáncer de seno son el objetivo de este proyecto, la iniciativa ha llegado a otras mujeres.

María Belén Guerrero se contactó con Román después de ver un anuncio en Facebook. Guerrero se sometió a una cirugía de reducción de senos a los 17 años, pero una complicación ocasionó que su seno derecho se gangrenara.

15 años después, tuvo que entrar de nuevo al quirófano, pero en esta ocasión para realizarse una reconstrucción de senos, pues las complicaciones habían causado que sus senos se redujeran demasiado.

En este proceso, Guerrero perdió la areola, pero no el pezón. Por cerca de ocho años buscó tatuadores que puedan devolverle el color al seno, pero no dio con nadie especializado en lo terapéutico.

Hace un par de semanas, Guerrero y Cordero se reu­nieron en Quito para la realización del tatuaje. El proceso duró una media hora y, al finalizar y verse al espejo, Guerrero estaba muy feliz por el resultado, pues al fin se veía completa.