Havaianas fue una marca para pobres en los 60 y ahora estas sandalias son un complemento de moda para todas las clases sociales. Foto: AFP

Havaianas fue una marca para pobres en los 60 y ahora estas sandalias son un complemento de moda para todas las clases sociales. Foto: AFP

Havaianas, el calzado símbolo de Brasil

Agencia AFP

En una luminosa tienda cerca de la playa de Copacabana, Solange Brascher, una empresaria de 55 años, compra un par de Havaianas a su hija. “Antes existía el prejuicio de que eran sandalias de pobres, pero ahora las usan todas las clases sociales porque son 'cool'”, dice sonriente.

En este barrio turístico de Rio de Janeiro prácticamente no se ve otro calzado. Lo llevan los sin techo que dormitan en las esquinas, los oficinistas que se apresuran a tomar el autobús y los turistas yendo al mar.

Con más de 200 millones de pares vendidos al año, un 16% en el exterior, las Havaianas son un símbolo de Brasil junto al fútbol y la samba.

“Ya compré diez pares y quiero comprar otros diez para mis amigos, porque en Europa son mucho más caras”, confiesa Beatriz Rodrigues, una turista portuguesa de 18 años.

Havaianas fue una marca para pobres en los 60 y ahora estas sandalias son un complemento de moda para todas las clases sociales. Foto: AFP


Havaianas
se empezó a internacionalizar en los 90 gracias a una apuesta por el diseño y la publicidad. Del eslogan inicial de “No se deforman, no huelen” se pasó al contundente “Todo el mundo las usa”.

Hoy el grupo Alpargatas cuenta con más de 700 puntos de venta en más de cien países, entre ellos España, Francia, Estados Unidos, Argentina, China o Angola y tiene que lidiar con múltiples imitaciones.

Havaianas “es un objeto de deseo, un sinónimo del Brasil que funcionó”, explica Claudio Goldberg, profesor del MBA de la Fundación Getulio Vargas.


De la canasta básica a Madonna

Pero antes de que las calzaran Madonna, David Beckham o Kim Kardashian y que H. Stern personalizara una versión en oro por USD 18 000, estas chanclas eran un calzado obrero. En los 80, el gobierno llegó a incluirlas en la lista de productos básicos con precios controlados.

Nacidas en el seno de Alpargatas, fundada en 1907 por el escocés Robert Fraser en Sao Paulo, las Havaianas tenían inicialmente suela blanca y tiras azules.

Havaianas fue una marca para pobres en los 60 y ahora estas sandalias son un complemento de moda para todas las clases sociales. Foto: AFP


En 1969, un operario pintó por error unas cuantas tiras de verde y, sorpresivamente, la serie fue un éxito.

Así que Havaianas empezó a producir tiras de otros colores y, a partir de los 90, modelos monocromáticos y un amplio abanico de estampados y acabados.

Su éxito fue fulgurante. La marca estima que dos de cada tres brasileños compran en promedio unas Havaianas al año y calcula que, con los pares vendidos, se podrían dar 62 vueltas a la tierra.


Cambió de manos por la telenovela corrupta de Brasil

La marca ahora se encuentra envuelta en una polémica, pues pasó a nuevas manos en medio de los escándalos de corrupción del gigante latinoamericano.

Havaianas fue una marca para pobres en los 60 y ahora estas sandalias son un complemento de moda para todas las clases sociales. Foto: AFP

Alpargatas, su empresa madre, era controlada desde 2015 por el grupo J&F, de los hermanos Joesley y Wesley Batista, los mismos que lideran el mayor imperio cárnico del mundo, JBS, y tienen contra las cuerdas al presidente Michel Temer.

Envueltos en varios escándalos de corrupción, los Batista confesaron sus crímenes y accedieron a pagar una multa récord de unos USD 3 200 millones en 25 años para no pisar la cárcel.

Para sobrevivir al escándalo, J&F empezó a vender activos. La semana pasada transfirió por USD 1 100 millones su paquete de 54,24% de acciones de Alpargatas a tres holdings bancarios: Cambuhy Investimentos y Brasil Warrant, de los Moreira Salles, e Itaúsa, el grupo que controla Itaú, al mando de la familia Setubal y de Pedro Moreira Salles.