El gráfico que representa a mujeres de espaldas es muy popular en los textiles andinos. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

El gráfico que representa a mujeres de espaldas es muy popular en los textiles andinos. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

La copia de los diseños andinos en el exterior es denunciada

Ana C. Alvarado. Redactora
(F-Contenido Intercultural) [email protected]

El fotógrafo de moda ecuatoriano Saúl Endara denunció la semana pasada en sus redes sociales un supuesto caso de copia protagonizado por Loewe, una casa de moda española de lujo. Dos productos de la colección de primavera-verano de esta marca cuentan con dibujos casi iguales a un gráfico andino que representa a mujeres indígenas de espaldas, conocido en Ecuador principalmente en la producción textil otavaleña.

En una charla vía telefónica desde México, Endara indica que esta colección se inspira en el boho-chic, pero que no hay un trabajo de transformación de las referencias, al menos en el caso de un saco y una shigra, como se conoce en Ecuador a estas bolsas. Estas prendas cuentan con las impresiones de dos y tres personas de espaldas, respectivamente, con sombrero blanco, trenza o coleta baja y siluetas de un solo color que simulan ponchos de colores de tonos rojo, verde o azul.

Este look apareció en el desfile de primavera-verano Foto: www.loewe.com

Este look apareció en el desfile de primavera-verano Foto: www.loewe.com

La inspiración se diferencia de la copia cuando hay un proceso de transformación en el diseño, dice el fotógrafo.

El diseñador ecuatoriano Miguel Moyano, radicado en Colombia, cree que se trata de un caso de apropiación cultural. “Loewe estaría tomando iconografía perteneciente a otra cultura, con fines comerciales y sin comprenderla, dándole un uso superfluo”, indica vía correo electrónico.

La apropiación cultural tiene otras problemáticas, de acuerdo a Moyano: las comunidades de las que se toma sin autorización vestido, música, cocina, medicina, símbolos religiosos u otros usualmente no reciben ningún beneficio económico. Estas etnias o pueblos han sido, por lo general, oprimidos y explotados por grupos hegemónicos.

Este no es el único caso en la industria de la moda. Uno de los más relevantes sucedió en el 2015, cuando la marca de la diseñadora francesa Isabel Marant lanzó vestidos similares, en cuanto a la silueta y los bordados, a los que usan las mujeres del pueblo Mixe en México. El Estado mexicano presentó un reclamo y la diseñadora se disculpó y reconoció que la fuente de inspiración para esos vestidos fue la comunidad de Oaxaca.

El plagio y la copia son recurrentes en la industria de la moda, al punto que se han creado cuentas en redes sociales dedicadas a denunciar estas infracciones. Diet_Prada es la más reconocida y ha logrado 117 mil seguidores porque el humor es el formato de denuncia.

Moyano dice que esto sucede porque “siempre la novedad ha sido una de las pasiones descontroladas de la moda”. Esto se suma a que esta industria responde a un sistema basado en la rapidez productiva y comercial.

En países como Estados Unidos, los pueblos indígenas han optado por registrar algunos de sus productos como marcas, con el objetivo de protegerlos de la copia. En Ecuador, se podría proteger estas imágenes si estuvieran registradas como marca o si se tratara de una obra protegida bajo el derecho de autor, según Santiago Cevallos, director del Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual.

Al ser la imagen usada por Loewe una iconografía andina y transcultural, porque expresiones similares se encuentran en Perú y Bolivia, no se conoce al autor y por lo tanto no hay una violación estricta de los derechos de autor.

En el país, el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) protege el conocimiento y las técnicas tradicionales de los pueblos y las comunidades, mas no los productos en su materialidad, de acuerdo a Joaquín Moscoso, director del INPC .

Aún así, este caso de presunta copia de iconografía andina puede ser visto como una “oportunidad para fomentar el trabajo entre artesanos, generando procesos de diseño e investigación consciente”, concluye Moyano.