Reese Whiterspoon como Elle Woods en la comedia 'Legally Blonde'. Foto: F/LegallyBlondeMovies

Reese Whiterspoon como Elle Woods en la comedia 'Legally Blonde'. Foto: F/LegallyBlondeMovies

¿Pueden la belleza y el feminismo coexistir?

Ana Cristina Alvarado.
Redactora (I)

Si ‘Legalmente Rubia’ (2001) dejó una reflexión, esta fue que una mujer bonita, súper preocupada por su imagen, quizá vista como superficial y subestimada por ello, puede al mismo tiempo ser independiente, inteligente, decidida y exitosa en su carrera.

Estos debates que en el giro de siglo parecían abrir el camino, son asimilados lentamente por una sociedad que todavía separa la belleza, del feminismo.

“El estar pensando que una cosa es separada de la otra es uno de los problemas de los seres humanos. No vemos al ser humano como algo integral. El pensar que una mujer que se preocupa por su imagen es vacía, es un paradigma social que se basa en escoger entre escases, entre una cosa u otra”, dice Ile Miranda, diseñadora guayaquileña de calzado.

La creativa, que también dirige la iniciativa Women of Power Forum, , cree que las rutinas de belleza moldean la vida de una persona de forma positiva, ya que generan autoestima.

María Amelia Viteri, PhD en antropología cultural, explica que la raíz de estas lecturas está en el hecho de que el estereotipo de lo femenino está desvalorizado. Como primer punto, aclara que desde los estudios de género, la palabra mujer no es sinónimo de femenino. Entonces, por ejemplo, si se aplica el adjetivo de lo femenino a un hombre, es leído como un atributo negativo e incluso como potencialmente gay.

El debate se encuentra en cómo hombres y mujeres que quieren abrazar lo que conlleva la feminidad pueden apropiarse de este adjetivo sin que quede en lo negativo. Viteri cita a celebridades como Beyoncé o Lady Gaga, quienes han mantenido estéticas superfemeninas e hipersexuadas al tiempo que manejan temas de empoderamiento a través de sus letras y puestas en escena. Por ejemplo, la canción Flawless incluye un audio de la charla Ted sobre feminismo de la escritora Chimamanda Ngozi Adichie.

Video: YouTube, cuenta: beyonceVEVO

Se trata de un proceso en el que la sociedad cambia poco a poco la manera en la que categoriza, jerarquiza y valora lo femenino. Otro ejemplo es que los hombres, principalmente de las generaciones jóvenes, confrontan esa imposibilidad de adoptar una presencia femenina. Esto implica el arreglo de su persona y el hecho de que cada vez es más común ver a hombres adoptando rutinas como el del cuidado de las uñas, hechos que no se veían en el pasado.

“Esto va a dar más libertad a hombres y mujeres para expresarse. Lo femenino y la estética son expresiones para poder abrazarlas independientemente de tu corporeidad”, asegura la investigadora y profesora del departamento de antropología de la Universidad San Francisco de Quito.

Si bien todavía hay largos debates sobre la expectativa social de cómo debe lucir una mujer o sobre cómo a pesar de que hay más diversidad en los medios, todavía se busca una estética particular, se puede decir que los argumentos entre el feminismo y la belleza han cambiado radicalmente.

La teórica española Itziar Ziga, en su libro 'Devenir Perra' ha discutido y protagonizado la reivindicación del feminismo desde una imagen hipersexuada. “En los últimos 15 años hay una confrontación. Desaparece esa idea de que las mujeres feministas no se arreglan o de que sólo ciertas mujeres que no alcanzan las expectativas estéticas son las que abanderan el feminismo”, explica Viteri.

Estas corrientes teóricas nuevas dicen que no debe haber una relación entre el feminismo y una estética particular. “Cualquier persona, incluso desde una hipersexualización o hiperestetización del cuerpo, puede reclamar un feminismo para ella y su comunidad. O para él, porque el feminismo también es para los hombres”, finaliza la investigadora ecuatoriana.