Tiempo de lectura: 1' 47'' No. de palabras: 318

El término  Populismo se origina en la república de la antigua Roma, con los líderes de la clase patricia que   trataban de lograr el poder acudiendo a medidas y acciones demagógicas para atraer el respaldo popular, siendo el más caracterizado  Julio César, por lo que su acción radica  en tomar medidas inmediatistas para satisfacer a las masas coyunturalmente.

A partir de la Revolución Francesa el populismo de la Convención se acentúa  con el Bonapartismo y sus sucesores de facto,  hasta el siglo XX en que  el Fascismo Italiano y el Nazismo Alemán tienen características caudillo-populistas, al igual que el  Franquismo de España o Salazarismo en Portugal y otras manifestaciones  como el Stalinismo.

En el siglo XX  América Latina  presenta  fenómenos populistas,  en Argentina con Perón, Vargas en Brasil, Velasco Ibarra en el Ecuador, y así por el estilo. En nuestro país con el Velasquismo, aparece el   cefepismo de Guevara Moreno, reemplazado por el Bucaramismo,  pero a este le sucede  el “lumpen populismo”, tomando  ese término del  Bonapartismo de entonces, constituido principalmente por  “aventureros de la burguesía, vagabundos, fugitivos de presidio, timadores, saltimbanquis, carteristas, tahúres, proxenetas, empresarios  de burdeles, etc.” que viven del estraperlo generalmente  contra  la Ley, y consideran que la corrupción, el desfalco, la mentira, son practicas políticas normales, lo que ha contribuido a desacreditar esta actividad que debería ser una de las más nobles, y no el concepto de ciertos cabecillas  de partidos  que más se asimilan a la “camorra” Napolitana. Sin embargo, con la recolección de firmas y las próximas elecciones sabremos cuántos ciudadanos creen en la honestidad, y quienes no.


Califique
2
( votos)