4 de junio de 2017 00:00

Venezuela es un Destino sin Ilusión

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Julio César Palacio Barberán

Para nadie es desconocido que la democracia y el desarrollo económico y social son interdependientes, reforzándose mutuamente. Todo proyecto político que no favorece a las mayorías, que el predominio del pueblo no puede intervenir en el gobierno, deja de ser democrático. La situación actual de la población venezolana contradice las esperanzas de quienes votaron por mejores días, buscando un mejor nivel de vida que les dé; salud y bienestar para su familia, especialmente alimentación, vestimenta, vivienda, asistencia médica, seguro social y medios de subsistencia en caso de enfermedad, invalidez, entre otros. También aspira a que esos derechos, si no son atendidos por su país, se hagan efectivos a través de leyes internacionales, para que ningún derecho político esté sobre los derechos básicos de subsistencia y alcanzar una vida digna, propia de todos los seres humanos. Actualmente su gente clama por comida, los recursos alcanzan apenas para menos de media ración al día por persona, sufriendo más los niños, que pronto quedarán indefensos ante las enfermedades, con el peligro de convertirse en epidemias. las cantidades de medicinas necesarias para controlar las enfermedades crónicas no llegan y para atender casos de emergencia no existen. La OEA trató de intervenir, pero no tuvo consenso. Sin embargo, podría darse un consenso si se permitiere que la OEA, abra corredores humanos para que en aquellos casos de emergencia alimenticia y de salud, puedan entrar y brindar su asistencia directamente, lo podría hacer en base al Art. 30 de la proclamación de la Declaración de los DD.HH. que reza como sigue: “Nada en la presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiera derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración”.

Mirar los derechos políticos sobre las necesidades de la población, es traicionar el fundamento propio de su existencia. No puede haber derechos políticos si antes no se cumple con los derechos humanos de sus habitantes, ellos son los creadores de derechos políticos para garantizar su subsistencia, potencializar la de sus hijos y mantener el bienestar de la Nación. 

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