16 de marzo de 2016 00:00

Situación apremiante 

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Fabián Francisco Pérez de Castro

Invertir es ahorrar, según el concepto del actual Gobierno. Opinión totalmente contradictoria, porque invertir es emplear los recursos (dinero) en proyectos productivos o improductivos, según sea el caso y las circunstancias y que necesariamente representa un gasto. A su vez, ahorrar es reservar alguna parte del gasto ordinario, es decir, guardar dinero como medida preventiva para necesidades futuras.

Independientemente de las inversiones en infraestructura de primer orden, que es gasto no ahorro, el Gobierno tuvo en sus manos la oportunidad histórica de haber ahorrado muchos miles de millones de dólares, en razón de que, ingresaron a sus arcas más de USD 260 mil millones por exportaciones petroleras, pero fueron administrados con absoluta y total irresponsabilidad. Les importó más ese irracional despilfarro, que utilizarlos adecuada y convenientemente, practicando la virtud del “verdadero ahorro”. En consecuencia, las situación económica del país no puede ser más desastrosa y dolorosamente cruel, como la que estamos viviendo, pero es tan grande su ego y vanidad, que ni muertos la aceptan y les cuesta un calvario hacer correcciones a su fracasado modelo económico.

Sus deudas son inmensas e interminables. Solo a China el Estado ecuatoriano debe más de 30 mil millones de dólares, lo que significa, en buen romance, que los agenciosos chinitos, que no comen cuentos, se cobrarán llevándose esa estupenda y magnífica infraestructura.

Bolivia, considerado hace pocas décadas atrás el país más pobre de Sudamérica y actualmente gobernado por un presidente sin ninguna preparación académica, tiene ahorros por 14 mil millones de dólares, producto de sus exportaciones petroleras.

Este es un ejemplo. Otro: el Reino de Noruega, con un gobierno monárquico constitucional, igualmente por sus exportaciones hidrocarburíferas (petróleo y gas natural), extraídos del fondo del mar del Norte, tiene ahorros, ¡asómbrese lector!, por más de 800 mil millones de dólares. ¡¿Y nuestro país qué? Ni un solo centavo. Pero el show televisivo, las sabatinas, los almuerzos de primera, para toda clase de invitados y los espectáculos de la farándula, continuarán.

¡Adelante Ecuador, estas facturitas pasarán a las futuras generaciones!

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