8 de May de 2012 00:01

Richard y el 1º de Mayo

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Allí estaba Richard feliz, sonriente, mezclado con los trabajadores (vinculados) en la celebración del Primero de Mayo. Como telón de fondo, la imagen del mejor amigo de los trabajadores (vinculados), el líder adornado con su sonrisa sempiterna. Richard se había ganado a pulso un lugar en esa marcha. Él había inventado la semana laboral de 42 horas y 30 minutos (Ocho horas diarias para trabajar y 30 minutos para almorzar –en el día o en la noche-). Ridículo invento, sin precedentes en los anales de la historia laboral ecuatoriana, que rivaliza solo con el mísero incremento del 30% en el salario por el doble de la jornada, obra del mismo autor. Otro logro notable, haber equiparado la jornada laboral nocturna con la diurna, sin pago extraordinario. Abuso jamás visto desde las mitas y los obrajes. Luego del despido de miles de servidores públicos, algunos a punta de pistola por la peligrosidad que revisten los mandiles de los médicos, Richard se había ganado con creces una palmadita del
líder. No obstante, ese día algo parecía preocuparle, la marcha de los trabajadores (no vinculados y desvinculados) coreaban su nombre en forma poco amistosa. No hay problema, los guardaespaldas están muy cerca, ¡qué alivio! Por ahora…

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