18 de mayo de 2017 00:00

Respeto, gratitud, veneración

valore
Descrición
Indignado 3
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 21
Gustavo Ramos Mancheno

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Comprender la dimensión de una madre es tema para escribirlo en varios volúmenes, tratando las diferentes ciencias humanas. Cuando se es niño vemos a la madre como a ese dulce y fiel ángel de la guarda que junto a sus hijos está todo el tiempo en múltiples circunstancias entregando su amor, ejerciendo su divina vocación. Es la madre todo lo imaginable e inimaginable; es la heroína a quien vemos superdotada de poderes y virtudes. Nos enseña a rezar y a diferenciar los peligros; el bien y el mal. Nos alimenta con su seno y sus ternuras.

En la adolescencia y juventud la madre se convierte en gran maestra, en supervisora de nuestros actos; en sabia consejera; en celosa guardiana. Aparecen tal vez los primeros conflictos en la relación con ella, por tratar a veces de anteponer nuestra voluntad y decisiones a las suyas. Por la efervescencia de la edad nuestra, no captamos ni comprendemos en su real dimensión a ella; pero es y será nuestra amiga del alma.

Ya en la edad madura, los hijos conforme avanza la vida, la imagen de la madre va creciendo de una manera asombrosa y admirable.
Este ser se transforma por la gracia de Dios en un personaje venerable e irremplazable, capaz de unir a su familia de convocar a su alrededor a sus hijos y a las generaciones siguientes. Parecería que ha logrado el grado de la santidad. ¿Quién como la madre? ¡Nadie!

En el Día Universal de la Madre, nuestro amor, gratitud y veneración a ellas por todo el amor sembrado, cuya abundante cosecha es toda de ellas y para ellas. Dios les bendiga por siempre Madres, invalorable fortuna y motivación. 

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (6)
No (2)