10 de enero de 2018 00:00

No somos vacas de ordeño

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Francisco Ayala Andrade

Hagamos un sencillo cálculo aritmético: si el año pasado usted pagó 100 por el impuesto predial de su casa y este año el Municipio quiere cobrar 300 por la misma casa, tenemos un incremento del 300%. Eso es lo que nos está sucediendo a todos los ciudadanos de Quito con puntas de hasta 1600% en casos extremos. Algo que no sucede ni en los países desarrollados, y a cambio de servicios pésimos, como los del cuarto mundo (la recolección de la basura).

Una metida de mano a los bolsillos de los contribuyentes confiscatoria y castigadora.¿En qué se basan los concejales para éste atropello? Con gran desparpajo indican que la causa principal es aplicar lo que establece el COOTAD de “equiparar y actualizar el avalúo catastral al avalúo comercial” como si todos los quiteños fuéramos a vender nuestras residencias para lucrar con ellas. Si ése es el justificativo ¿cómo en Guayaquil Nebot no ha subido ni USD 1 de prediales?

Pero lo que raya en la desvergüenza es el incremento que aplican al rubro “contribución especial por mejoras” (CEM) que tiene que ver con las obras en el sector. Resulta que la realidad los contradice brutalmente y en la mayoría de barrios no existen tales obras ni tales mejoras. Es pura palabrería.

En el caso particular de mi barrio, todas las redes de servicios, desde el alcantarillado hasta la pavimentación y señalización de calles pasando por la red eléctrica, la construcción de bordillos y siembra de árboles, se han ejecutado con el sistema de autogestión mediante aportes individuales de los vecinos. El Municipio no ha puesto -ni ha querido poner- un clavo al servicio de sus moradores.

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