13 de febrero de 2016 00:00

El metro de Quito

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Ximena Escudero Albornoz de Terán

Apoyada en los conocimientos de la historia urbana de Quito y de la inclusión de su Centro Histórico en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad, la Unesco (1978) anotó que el conjunto arquitectónico de San Francisco, la mejor muestra del sincretismo, con su templo construido por el pueblo y para el pueblo, resumen de la “quiteñidad” -como suelo anotar en mis libros-, no sufrirá daño alguno por la construcción del Metro y su estación.

Como los frailes seráficos llegaron (XII, 1535) solo un año después de los mercedarios, el Cabildo les pudo adjudicar un predio óptimo cuya ubicación en el cuadrante suroccidental, obedeció a la norma (Francesc Eiximenis), que estipulaba la necesidad de dividir en cuatro cuadrantes una urbe, para que cada sector sea atendido por una de las órdenes mendicantes.

La actual plaza franciscana, terraplén sin mayor desnivel en los cuatro costados y adoquinado, limitado por un largo atrio nivelado con antepecho de piedra, no responde a su imagen primigenia: solar de topografía accidentada, con pronunciado declive y forma irregular vecino a profundas cavas. No fue el primer tianguez, como se cree, pues el más antiguo, instaurado en enero 1535 (Libros Cabildo: abril 1535), ocupó el área de la plaza Mayor (Independencia).

La plaza franciscana ha sido continuamente manipulada para arreglos en el subsuelo (alcantarillado, cableado eléctrico, telefónico, red agua potable, etc.) y restaurada para su cabal mantenimiento. Fue de tierra (s. XVI al XIX), ajardinada (mediados s. XIX), y adoquinada (primera mitad s. XX). La construcción del tren subterráneo (Metro) no le causará ningún problema: ni histórico, ni arquitectónico, ni urbanístico, ni ornamental. No dañará la estructura constructiva del conjunto; pues el túnel para el tránsito del Metro será realizado a mayor profundidad que el lecho de las cavas. En la memoria colectiva, la visión del edifico religioso y de la plaza será igual. Las casas de la calle Benalcázar (estación) mantendrán su perfil arquitectónico (s. XX). Quito moderno y antiguo (casco viejo) recibirá una buena dosis de tecnología de punta en provecho del bienestar público.

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