22 de julio de 2017 00:00

Los buenos y edificantes ejemplos que hay que seguir

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Manuel Santiago Yépez Andrade

Al visitar países, sociedades y culturas más desarrolladas que la nuestra uno queda sorprendido y gratamente admirado por el gran respeto atención y consideración al ser humano como tal desde el saludo franco risueño y abierto entre las personas que refleja la bondad de su espíritu hasta mayores niveles de organización social que se podría sintetizar en las siguientes:

La seguridad y protección de los ciudadanos por parte de las autoridades lo que ocasiona un muy bajo nivel de delincuencia es impensable e inaudito en aquellos países ver asaltos en los buses o robos de objetos insignificantes y peor que existan víctimas fatales como consecuencia de tales delitos.

El respeto al medio ambiente y a la naturaleza mediante la creación de amplios espacios verdes y bosques y jardines en las ciudades con un control estricto a todo lo que es nocivo y causa un daño ambiental.

Una gran organización vial, con autopistas de primer orden, la estricta puntualidad en los medios de transporte masivo, como buses trenes metro con la prohibición a la indisciplina en relación a las paradas y estaciones, así como a toda clase de música estridente o la exhibición de películas que alteren la tranquilidad de los pasajeros.

El respeto a la señalización del tránsito y al peatón que tiene una absoluta prioridad y preferencia en su movilidad por las vías en la que siempre se les cede el paso por parte de los conductores, así como la utilización del pito o claxon de los automotores que lo utilizan en muy pocas ocasiones y solo cuando es muy necesario y sin estridencia lo que contribuye de manera significativa a la disminución del ruido y del estrés.

La atención esmerada culta y afable a las personas en centros comerciales restaurantes y demás sitios de atención al público.
La eliminación de la tramitología innecesaria en la atención al público en instituciones públicas y privadas.

Ausencia total del trabajo infantil .

El culto a la puntualidad como otra forma de respeto a las personas.
La ausencia de la tan nociva “viveza criolla” que es la insana utilización de la picardía para utilizar y perjudicar al prójimo.
Un elevado nivel cultural con un excelente y masivo hábito de la lectura.  

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