11 de April de 2015 18:55

Libertad y libertinaje

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José M. Jalil Haas

La libertad, en su concepción más simple, es la capacidad de la conciencia para pensar y obrar según la propia voluntad. El libertinaje es la actitud irrespetuosa de la ley, la ética o la moral de quien abusa de su propia libertad con menoscabo de la de los demás.

Vistas estas definiciones, lo más concretas que nos podamos imaginar, vamos a tratar de calificar algunas acciones que, actualmente, se ha centrado en medios electrónicos de difusión: Twitter, Facebook, etc. La verdad no importa cómo se llamen, lo importante es cómo se usan.

Cuando alguien emite una opinión a través de cualquiera de estos medios, está haciendo uso de la libertad. Puede también transmitir hechos, que signifiquen denuncias de actos que esta persona considera no compatibles con el comportamiento honesto de otro. Hasta aquí todo normal. Nadie puede negar el derecho de una persona a manifestar su pensamiento. Cuando el pensamiento emitido involucra a otra persona, y el contenido de dicho pensamiento se relaciona con actos del involucrado, dejando entrever que dichos actos son o incompatibles con lo pregonado por el afectado, o incompatibles con el manejo ético de recurso que provienen del pueblo, merecen la respuesta del afectado, también haciendo uso de la libertad, que desmienta lo afirmado.

Hacer uso de la libertad de expresión en este caso, no implica recurrir a la amenaza, al insulto, al escarnio, ni siquiera a la descalificación: implica simple y llanamente presentar las pruebas de la falsedad, por parte del denunciado, de lo aseverado por parte de quien denuncia. Estas pruebas deben ser claras, directas, contundentes, que no admitan réplica de ninguna clase.
Una respuesta, con la altura que la educación aconseja, con este tipo de pruebas es lo que se espera de los funcionarios que sean objeto de las denuncias. Recurrir a la amenaza o al insulto, eleva un manto de dudas y se orienta a confirmar veracidad en la denuncia. La amenaza, el insulto, de parte del denunciado o de sus seguidores, son claramente una manifestación de libertinaje, y, muy probablemente, de culpabilidad.

Esto es lo que percibo con el caso de la denuncia hecha contra un funcionario o miembro de una de las organizaciones del deporte ecuatoriano, hecha en las redes sociales y seguida de amenazas por los mismos medios.

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