14 de mayo de 2017 00:00

Imagen del Centro de Quito

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Marcelo Bueno

All you need is to clean, clean, every thing, every thing. Todo lo que necesita es limpiar, limpiar cada cosa.
Esta frase en inglés es para completar el eslogan que el gobierno lanzó al mundo para fomentar el turismo en nuestro país.

Hace pocos días, 1 de mayo, para ser exacto, aprovechando que llegaron un grupo de extranjeros, me convertí en tour líder del grupo, sugerí conocer nuestro centro histórico y me sentía orgulloso de lo que les iba a hacer conocer, comenzando tomamos un bus de dos pisos con techo panorámico, luego de adquirir los boletos correspondientes, comenzó el periplo que desgraciadamente duró muy poco ya que llegamos tan solo a Iñaquito, en donde nos informaron que no podíamos continuar ya que estaba interrumpida la circulación por ser Día del Trabajo, ¿por qué no nos informaron antes de iniciar este recorrido?, nos bajaron del vehículo y ofrecieron devolver los valores correspondientes.

Logramos conseguir varios taxis y pedimos que nos lleven hasta la monumental iglesia de la Basílica, llegamos y apenas entramos sufrí la segunda decepción, la primera fue el recorrido en el bus en el que aspirábamos llegar hasta la cima del Panecillo y tener cómo retornar al inicio del periplo, cuando entramos a la iglesia lo primero que vimos fue la suciedad de las bases de las colosales columnas, pero en grado superlativo, es cuestión de ir y mirar.

Cómo es posible que no se limpie cuando hay máquinas que con arena a presión limpian hasta las denuncias de corrupción, fue verdaderamente desagradable el momento incómodo que pasé.
Luego tratamos de subir al campanario, fuimos a la entrada por la calle Carchi y oh sorpresa habían fugas de agua en varios sitios de la fachada, como había que subir varios pisos, luego de pagar el correspondiente peaje, tratamos de subir en ascensor, el mismo que se trabó y hubo que esperar que se destrabe, esta fue la cuarta decepción, ya que la tercera fue la suciedad de las columnas, una vez realizado este cometido tratamos de bajar por el otro ascensor que esperábamos que no se trabe para lo cual ingresamos a una cabina como para 15 personas, muy amplia y cómoda pero no funcionaba. Y por qué no había un letrero lo suficientemente grande para informarnos, la decepción quinta fue que si había, un letrero con letras de 2 milímetros de ancho que solo con lupa se podía verlo, cosas de mi tierra.

Desgraciadamente las cosas no terminan ahí, caminamos hacia la Plaza Grande y llega otra decepción, llegamos a las vallas metálicas de la policía para controlar el ingreso en el camino encontramos a esas sacrificadas mujeres que se ganan la vida a como dé lugar, vendían las salchipapas en la forma más criolla y antihigiénica, también vendían espumilla y otras ofertas populares, encontramos que como había la reunión por el día del Trabajo, el parque estaba sucio, lleno de basura y desperdicios, tampoco supe cómo justificar este estado, qué paisaje más triste se veía.

Fue desagradable ver todas las calles de la subida al Panecillo estaban atestadas de basura. ¿A quién debo quejarme? ¿A quién reclamo? Será al Ministerio de Turismo, al Municipio, solo aspiro que alguien se haga eco de esta queja.  

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