14 de mayo de 2016 00:00

Embajadas y cerveza

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Fabián Chacón Cobo

Alguna molestia para empezar. Luego, mucho, muchísimo fastidio e indignación. Eso sentí al leer “Incoherencia y derroche”, de Francisco Carrión Mena, el 10 de mayo de 2016, en EL COMERCIO. Además me incomodó ver que el Gobierno ecuatoriano (el de las ‘mentes lúcidas’) no había abierto una embajada o consulado en la isla de Pascua o cultura rapanui (ubicada abajo, en el fin del mundo, de Chile para la izquierda, y lejos del continente. Para llenar con nuestra presencia revolucionaria el planeta Tierra.

Alguien confiable, es decir, independiente y totalmente ajeno al Gobierno revolucionario actual, nos podría decir cuánto se han invertido en estas aperturas y casi inmediatas clausuras de embajadas y consulados. Sus importes o gastos: oficinas, funcionarios, guardaespaldas, choferes, vehículos, equipos, papelería, etc. y ¿quién es el funcionario que va a responder por estos absurdos? Porque injustamente el pueblo ecuatoriano está pagando por estas novelerías y despilfarros.

Por otro lado, y con venerable abnegación he oído de parte de unos ministros lúcidos: que ahora ya no hay restricción para comprar cerveza los domingos (en mi opinión medida absurda, su prohibición inicial), siempre y cuando se venda en “caliente” y no se consuma en la puerta del establecimiento. ¿Antes de esta ley, había los domingos ebrios en las afueras de los supermercados o tiendas? Nos dijeron que era para “salvar vidas”. Ahora vuelven a lo de antes –que está bien-, pero por angustia y necesidad, y como siempre con explicaciones, argumentos y reglamentos ridículos, o como ya dije, muy lúcidos”.

El brillante Gabriel García Márquez estaría feliz con estos acontecimientos diplomáticos y alcohólicos de Ecuador de los últimos 9 años para incorporarlos en su “realismo mágico”.
Igual que Mario Moreno Cantinflas en su película “Su Excelencia” siendo embajador de Pepeslavia en la República de Los Cocos.

Socialistas del siglo XXI: perdieron credibilidad, que ni el terremoto de Manabí los levanta. Fatuidad, despilfarro, arrogancia y prepotencia extremos. Ecuatorianos, miremos y aprendamos de los desastres de Argentina (de los Kirchner) y de Venezuela (de los camaradas Chávez y Maduro). Ay Pame ¿y ahora?...

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