26 de diciembre de 2016 00:00

Deseo, adicción y cárcel

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Rodrigo Jácome González

Hace unos días leí un interesante libro sobre deseo y adición. Decía el autor que el deseo per se, no es malo,....”el ser humano sin deseos, perdería su esencia “ -Spinoza....”El ser humano sin deseos sería una fría máquina de pensar “-Aristóteles. En fin la conclusión a la que se llega es que trabajar para conseguir el deseo y aún lograrlo, tampoco es malo. Lo malo surge cuando nos enganchamos al objeto de nuestro deseo de tal manera, que nuestro ego ya no cree poder existir sin poseerlo. Entonces pasamos a ser esclavos, dispuestos a sacrificarlo todo a los pies de este nuevo y terrible amo. En este punto, la adición ha hundido sus garras en el corazón y voluntad de su víctima. Luego, entre otras, se menciona, la adicción al poder. El poder absoluto, con frecuencia conduce a aquel que lo posee, al abuso a la corrupción y al delito y, para conservar este poder, poco o nada le importará violar los derechos humanos, las leyes y desde luego la ética. Abandonar esta adicción le resultará poco menos que imposible por dos razones importantes (para él).....  

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