14 de March de 2012 00:03

Decreto tardío

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Es inaudito como ante la desesperación de los náufragos del tremendo invierno, las autoridades minimizaban el descalabro sentido por todos los ecuatorianos, menos por Correa y por el gobernador Cuero. Sin embargo, están metidos a fondo por el monumento al L. F. Cordero... eso sí es importante para ellos... lo que hace la política mal entendida. Ojalá no sirva el estado de excepción para llenar los bolsillos de ciertos burócratas sino para auxiliar

a los desvalidos campesinos.

50 000 hectáreas bajo el agua con sembradíos perdidos de arroz, plátano, yuca, etc., miles de familias en albergues muriéndose de hambre y sufriendo las inclemencias del fuerte invierno; carreteras destruidas, cerros saturados por los fuertes y pertinaces aguaceros que causan cientos de derrumbes que interrumpen el tráfico sepultando varios transportes con pasajeros y, según el gobernador Cuero, que cómodamente sobrevuela en helicóptero los campos totalmente inundados, no pasa nada y no es necesario un estado de excepción... hasta que el Presidente acosado por los campesinos dueños de muchos votos, considera por fin la necesidad de un decreto de emergencia que ayude en algo a los frustrados campesinos que ven con desesperación. Mientras el Gobierno impertérrito lucha porque el monumento a León Febres Cordero no sea colocado en el sitio, que impotente Nebot trata de imponerlo a Correa, para eso sí hay dinero suficiente para propaganda a diestra y siniestra.

La politiquería nos tiene hartos y a punto de renegar.


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