21 de diciembre de 2017 00:00

Estimado señor Albornoz 

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Rubén Amores Flores

El domingo 17 de diciembre leí su artículo titulado “Enterrar al Che” y no pude evitar el deseo de comentarlo desterrando desde el inicio la idea de que mis argumentos puedan hacer cambiar en algo su forma de pensar. Me movió más la idea de que los lectores del periódico encontrarían, con alguno de ellos, motivación para leer cualquier biografía seria de este personaje tan conocido y tan importante para la historia de los últimos 60 años de Latinoamérica y el mundo.

También me interesa aclararle brevemente, señor Albornoz, algunas de las posibles causas de porqué “tanta gente sigue defendiendo y admirando” a Ernesto “El Che” Guevara. Puede ser que estas causas resulten, utilizando sus propios términos, “bastante antipáticas” para usted.

1. Ernesto Guevara, saliendo de su cómoda posición burguesa medio clasista, decidió enfrentar la injusticia de un sistema impuesto al mundo y sobre todo al “patio trasero” de un imperio, que más que desagradable (vuelvo a usar un calificativo usado por usted), fue genocida y depredador: solamente en Cuba, más de 11 millones de personas sufrieron y sufren aún por el bloqueo económico impuesto por ese imperio.

2. Ernesto Guevara, huyendo de su cómoda posición de líder del buró político de la Revolución y Ministro de Industrias de Cuba, prefirió ir a luchar al Congo, a otra guerra que no era la suya pero que afectaba al otro, al ajeno, al negro depauperado del continente africano.

3. Ernesto Guevara, dejando atrás la fama alcanzada en diplomacia internacional, despreció su oficio como representante y embajador de la Isla ante la ONU y optó por iniciar otra guerra a la pobreza, al atraso y a la injusticia en Bolivia.
Bastan estos tres numerales para resumir que el Che Guevara representa, la rebeldía, el valor y la solidaridad con el débil, con el olvidado, con el abandonado. Él supo luchar esa guerra y en lugar de acomodarse, murió por defender sus ideales. ¿Se da usted cuenta lo difícil que se hace encontrar esa clase de personas en la pragmática actualidad?

Por último Señor Albornoz, en una guerra no hay asesinos ni asesinados, hay víctimas y damnificados, hay vencedores y vencidos. ¿Comprende ahora por cuales valores El Che es y será por siempre un personaje admirable?  

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