13 de January de 2013 00:01

El centro histórico de Quito

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Ahora que Quito está entre los 20 mejores sitios para visitar, sería bueno que ahora sí las autoridades, especialmente el Alcalde, tome en serio los cambios que se deben dar en la ciudad, sobre todo en el Centro Histórico, que es y debe ser el imán de los turistas.
Cuando uno visita el Centro Histórico por la mañana o en el atardecer, el peligro acecha, las calles lucen totalmente sucias, las ventas furtivas abundan, la falta de guías e información es lo normal; como resultado de esto, es mejor visitarlo en la noche, y sólo por ciertos lugares; el problema de esto, es que los museos y atracciones culturales ya no están disponibles.
No se entiende cómo se invierte tanto dinero en la restauración de la av. 24 de Mayo, lo cual está bien, pero uno de los tristes emblemas de dicha avenida es el vetusto y aterrador centro de operaciones de la delincuencia más peligrosa del país, me refiero al penal “García Moreno”, que de hecho su reubicación debió ser efectiva hace muchos años. El hoy penal podría ser un interesante museo, que esconde historias de huéspedes ilustres y personajes memorables como presidentes, periodistas y hombres notables, así como personajes no tan ilustres. Cerca de este antro aún funcionan casas de citas, negocios sospechosos y no faltan los moradores “comunes” a esta zona aún roja, malandros que pululan por el Centro Histórico en espera de su oportunidad para aprovecharse sobre todo de los incautos turistas, ¡qué imagen…! Como cuando secuestran a turistas que vienen a conocer y dejar su dinero en el país, pero no precisamente de esa forma.
Por qué no se imita a ciudades europeas, en las cuales vivir en los centros históricos es un privilegio, y son lugares seguros, bien mantenidos de muy poca vivienda, pero llenos de hoteles boutique, restaurantes, bancos, museos, servicios de información, locales comerciales, sitios de reuniones culturales y en fin, lugares por el estilo; y no como es actualmente nuestro Centro Histórico, mayoritariamente el centro de operaciones y hogar de los malandros.

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