22/12/2015

Los impuestos prediales

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Iván Escobar Cisneros

Los gravámenes a la propiedad urbana y rústica básicamente han sido ingresos de los gobiernos seccionales y lo siguen siendo. Lastimosamente, las reglas a las que están sujetos casi nunca se han sustentado en criterios técnicos, tanto que generalmente sus actualizaciones se han hecho en forma simplista, basándose exclusivamente en la superficie del predio y en la zona en que está ubicado y marginalmente sobre el precio real.

En esta ocasión, los municipios tendrían la intención de revisar en forma general sus catastros, incluyendo tanto los predios urbanos como rústicos, pese a que los beneficios de la plusvalía por la obra pública están concentrados en la ciudad y no en el campo.

A más del análisis que debería hacerse, según si los productos agrícolas estén destinados al mercado nacional o al de exportación, pues el precio de ellos -todos conocemos- es totalmente diferente.

Es decir, no tienen la misma rentabilidad una plantación florícola o de banano que una de maíz o papas, que únicamente abastece el consumo doméstico.

Es de esperar que en esta revisión no se cometan los mismos errores que cuando se creó el impuesto a las tierras rurales. Entonces, lo único que se tomó en cuenta fue la superficie del predio, sin considerar -además del mercado al que está destinada su producción- si tenía o no tenía riego, si era tractorable o no; su altura sobre el nivel del mar, el clima, la cercanía a los centros de consumo, entre otras variables.

Cada una de ellas determina el valor de la propiedad. Al crearse el gravamen mencionado, nada de esto fue sopesado.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)