2 de June de 2015 18:52

Carta de la representante oficial del Ecuador en la 56 Bienal de Venecia

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María Verónica León Veintemilla

Como representante oficial del Ecuador en la 56 Bienal de Venecia, y como profesional seria, me acojo a mi derecho de solicitarle que, por favor, se rectifique el encabezamiento de una noticia puesta en Internet, así como la primera nota que el periodista publicó en el Diario que usted dignamente dirige, alterando la realidad del importante momento que el Ecuador vive con el primer pabellón de Ecuador en la Bienal de Venecia.

En honor a la verdad, el primer pabellón del Ecuador desde su apertura en la 56 Bienal de Venecia ha gozado de un sorprendente éxito (www.mariaveronicaworld.com).

La nota precipitada del Sr. Flores en El Comercio sobre la supuesta polémica que el Ecuador ha causado en la Bienal de Venecia es falsa.

El hizo eco, -antes de tomar contacto conmigo o con mis colaboradores-, de comentarios malsanos de dos individuos ecuatorianos, -polémicos en sí-, a una periodista en la inauguración del pabellón de México, expresando su desacuerdo personal en relación al pabellón del Ecuador y a mi actual participación como representante oficial del Ecuador en la Bienal.

Se dieron así los comentarios de barrio con el efecto negativo que todo acto de mezquindad produce (compartí con ellos en los 90, en un caso, corredores de la Facultad de Bellas Artes, UCE Quito, y en el otro, salas de exposición).

Supe sobre los hechos en una conversación telefónica con una periodista, la Sra. Roberta Bosco, del diario El País de Cataluña, quien ya había visitado nuestro pabellón, y había solicitado fotos para publicar lo mejor de este, pues la exposición le había impactado positivamente según fuentes fidedignas, y me lo ratificó ella misma.

Dijo además que para su sorpresa el artículo había reducido a tales comentarios la noticia, -por razones de espacio-, cuando estaba planificado en primer lugar hablar de su interés por la muestra.  

El pabellón del Ecuador se abrió sin polémica alguna, fue concebido para todos los ecuatorianos, no para “cuatro” componentes malsanos de una “comunidad” o élite artística regionalista acomodada en su status quo.

La Bienal es una tremenda manifestación artística internacional en un momento histórico preciso. Una representación nacional no solo implica la representación en sí, sino factores artísticos propiamente dichos, y elementos fundamentales para el levantamiento de un Pabellón Nacional en un contexto pluricultural que pueda proyectar un país a mayor escala; no es la usual inclusión del Ecuador en la lista del Pabellón Latinoamericano de la Bienal. Y porque es nuevo causa interrogantes.

Hemos creado el primer Pabellón Nacional del Ecuador en la historia centenaria de la Bienal De Venecia; ha sido celebrado por visitantes distinguidos del mundo del arte italiano e internacional, generando los mejores comentarios. A diario lo visitan de 280 a 300 personas, su solidez, éxito y extraordinario funcionamiento es incuestionable.

Se sostiene en las bases clásicas de todas las participaciones nacionales: el requerido apoyo gubernamental; en nuestro caso: Ministerio de Cultura del Ecuador, Ministerio de Relaciones Exteriores y Embajada del Ecuador en Italia; la Bienal de Venecia, altos profesionales de grandes capacidades intelectuales y de experiencia profesional con el arte y con los temas de la exposición, la respectiva curadora y comisaría.
Acogidos muy bien por la Bienal de Venecia, hemos trabajado en equipo intensa y satisfactoriamente con esta institución durante meses, en la entrega de documentos teóricos y visuales para su estricta revisión y aprobación, dedicándonos a la evolución creativa de la muestra y al cuidado minucioso de los requerimientos: desarrollo teórico del proyecto, traducciones, contenido artístico, planos y diseño de la muestra, logística, prensa, etc.
Transportamos 45 obras para la exposición y el montaje se realizó en los mejores tiempos; los gastos de organización y pagos del local del pabellón están en orden a través de auspiciantes y mi obra. María Verónica León no espera sentada en bares quiteños que le paguen el transporte de una obra, entre celos y rencillas infundadas,
Mi lucha por un mejor futuro cultural para el Ecuador y el artista es palpable, y lejos de estereotipos uso mis mejores armas: mi trabajo y criterio de vanguardia, entrega desmedida, mi buen espíritu y con ello la frente en alto.


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