22 de septiembre de 2015 00:00

La capital está descuidada

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Hernán Egüez

Puede que esta carta sea un poco inoportuna para las autoridades responsables del cuidado y mantenimiento de la ciudad de Quito, ya que se encuentran muy ocupadas con el problema del volcán Cotopaxi, pero es necesario que la conozcan.

Vivo por el sector norte de Quito: avenida El Inca, Los Shyris, 6 de Diciembre, Amazonas y sus transversales. Y con mucha pena se puede constatar el gran deterioro que sufre la capital de los ecuatorianos, en varios aspectos, que por motivos de espacio los puedo resumir en algunos puntos:

1.- La suciedad cunde por todos los sitios, basura, desperdicios de toda clase, comida, recipientes, botellas etc. La gente no cumple con el horario de los carros recolectores.

2.- Ventas ambulantes. Quito está convertido en un gran mercado de todos los tonos y colores: frutas, fritos, ropas nuevas y usadas, calzados, medias, materiales escolares, etc.

3.- Quito es la ciudad más bulliciosa del mundo: los conductores se saludan con pitazos, o pitan porque el conductor de adelante no avanza o se queda dormido en la luz verde; los buseros pitan para rebasar, siguen correteando por las calles y avenidas, arrojando humo negro de motores viejos o a diésel. Los vehículos de carga utilizan los pitos de carretera. Los comerciantes anuncian sus mercaderías con altos parlantes a todo volumen y con una música estridente. Los dueños de camionetas de gas pitan hasta decir basta, o anuncian la compra de chatarra o cosas viejas, o que venden productos alimenticios, frutas, legumbres, etc.

Últimamente, el sonido de las alarmas instaladas en domicilios u oficinas, que suenan a cualquier hora y permanecen por horas por el descuido de los dueños, que no las desactivan, es un martirio.

4.- La mayoría de las veredas (hablo de las situadas en los lugares que he indicado) son verdaderas trampas para el pobre peatón que tiene que hacer malabares para caminar, sorteando los huecos, los restos de tubos metálicos, mojones de cemento que colocan algunos propietarios de casa, o letreros que anuncian la venta de algo, o sitios ocupados por llanteros, lavadores de carros, incluso mini talleres de cualquier implemento

Con todo lo expuesto, ¿Quito es una ciudad para vivir?
¿Por qué los habitantes a una de las ciudades más hermosas del mundo no la tenemos amor, por qué no la cuidamos? ¿Por qué la tratamos tan mal?

La respuesta: porque a nuestros hijos hay que enseñarles buenas costumbres y buenos hábitos desde la cuna, desde la escuela, desde el colegio, desde la universidad y desde todos los sitios de nuestras actividades y convivencia, para que podamos dar buen ejemplo y experiencias en donde quiera que estemos.  

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