13 de abril de 2017 00:00

El bendito fútbol 

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Eduardo Ávila Falconi

Realmente no entiendo que sucede en nuestro fútbol, dirigentes gastados, la FEF inoficiosa, sin proyección, decide ratificar al técnico paraguayo que ha llevado al desastre completo y los infaltables e insistentes comentaristas que recurren a las probabilidades matemáticas que el Ecuador va a clasificar. Lo mejor que pueden hacer estos señores es terminar las relaciones contractuales con el señor Quinteros y nombrar un adiestrador ecuatoriano, que recurra a las divisiones inferiores, excluir a extranjeros, se olvide de los jugadores de elite que juegan en el exterior y utilicen un millón de dólares mensuales en implementar escuelas de fútbol y por supuesto olvidarse de la clasificación y que se resignen a prepararse para el 2022. No es posible seguir en estas condiciones desastrosas de la realidad de nuestro fútbol, observar los partidos de fines de semana verdaderamente da pena, “espectáculos” que asisten máximo mil personas incluyendo policías y canes, espectáculos pobres, sin iniciativas, estadios suspendidos por ataques violentos y a nadie se le ocurre hacer una fiesta el fútbol brindando atractivas presentaciones, números intermedios, alguna gracia para que las familias se involucren, den seguridades, algo deben imaginarse estos empresarios deportivos, contraten a profesionales del “marketing”, por Dios hagan algo. El fútbol está totalmente distorsionado, creen que es el único deporte que existe, no cabe pensar en otra disciplina, donde 22 millonarios que juegan en el exterior van tras una pelota de “marca”, televidentes anonadados y con una cortina de humo por delante, y regresan a sus clubes favoritos dejando acá una estela de mediocridad y una “sana envidia”, donde el sueldo de un astro gana lo que representa a todos los jóvenes deportistas del País entero, No entienden que no hemos mejorado ni en técnica ni en organización, cierto es que hemos asistido en oportunidades al mundial, una participación casi medio aceptable que en la práctica hay grandes distancias, nuestro estatus mundial es aparente y mentiroso, la mayoría de jugadores de la selección se han formado en el exterior, bajo otros parámetros y estándares de calidad, educación, estrategias. 

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