9 de noviembre de 2017 00:00

A todos los bibliotecarios del Ecuador

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Mariana de Jesús Tobar Arce

“Ciencia sin conciencia es la ruina del alma”, en nuestro país se nos garantiza el derecho a asociarse, reunirse y manifestarse en forma libre y voluntaria Art. 66.- No 13.- Cuan importante es que sepamos a qué organización nos agremiamos, cuál es su historia, su trayectoria, su filosofía, objetivos y fines, más aún dilucidar la verdad. Para conocimiento público en el año de 1 944 bajo una coyuntura de represión en que se vivía con Arroyo del Río, un grupo patriótico de conservadores, liberales e izquierdistas lo derrocaron y asume el poder el Dr. Velasco Ibarra, es en ésta época en que adquiere personería jurídica la Asociación Ecuatoriana de Bibliotecarios cuyo estatuto fue publicado en el Registro Oficial N° 108, el 10 de octubre de 1944 (Datos tomados del Estatuto y reglamento 2010). Cabe mencionar que es una de las organizaciones gremiales más antigua de Latinoamérica y el Caribe agrupando a bibliotecarios en ejercicio como a profesionales, que jamás ha perseguido fines de lucro.

En este mismo año también se creó la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Han pasado 73 años de permanente presencia pública a través de capacitaciones nacionales e internacionales en los congresos y encuentros, la AEB se ha mantenido como el organismo que representa legítimamente el interés de los bibliotecarios del Ecuador, intrínsecamente ligados al Ministerio de Educación, de Cultura y demás centros culturales, sociales afines.

Cuya mística ha sido el mantenimiento del espíritu de organización, participación democrática y solidaridad. Su estatuto ha tenido varias reformas aceptadas por el Ministerio de Educación el mismo que con fecha 7 de enero del 2010 en el acuerdo ministerial N° 006 se aprueba la reforma y codificación del estatuto y reglamento.

Es hora de que los dirigentes que asumieron la presidencia de tres períodos atrás rompan el silencio, convoquen a una asamblea Nacional de bibliotecarios del Ecuador para rescatar el legado que nos dejó Espejo, que no fue su nombre sino su ideal plasmado en el amor a la gente de su patria.  

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