30 de agosto de 2014 00:00

Yo soy abogado

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Eduardo E. Jiménez Macías

Los ecuatorianos debemos entender que por el hecho de ser licenciado, abogado o médico no tenemos la atribución de humillar a las demás personas. Por lo regular ocurre en las oficinas públicas cuando debemos soportar estoicamente humillaciones por parte de “profesionales” que en calidad de especialistas en maltratos intentan socavar la paciencia de quienes solo hacemos nuestro trabajo. Ha llegado el tiempo en que por el solo hecho de ser humanos tenemos y debemos ser sensibles al buen trato que todos tenemos derecho. He titulado esta colaboración pues es notorio que se presentan hombres o mujeres y sin saludar, sino atrevidamente se lanzan para ofender audazmente a quienes solos anhelamos servir. ¿Por qué tanta soberbia, por qué tanta audacia y por qué tanta alevosa actitud que irradia un complejo de superioridad tan altanero que tanto daño hacen a las demás personas? Y obviamente no somos de hierro, somos seres humanos y todos tenemos el deber de respetar y no ser soberbios olímpicos que tratando de impresionar resultan finalmente impresionados por el rechazo de una sociedad que está hastiada de agresiones injustificadas. Ojalá aprendamos a tratar bien a los servidores públicos que solo nos proponemos modificar viejas tradiciones burocráticas por una servicio público activo y no pasivo.

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