Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

Mundial, día 26: Francia deja atrás a Bélgica pero CR7 se roba el show

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Alejandro Ribadeneira, Comentarista, @guapodelabarra

Francia y Bélgica ofrecieron un duelo demasiado táctico y solo un pestañeo marcó la diferencia. Otra vez, una jugada a partir de pelota quieta fue decisiva y, de paso, metió en la historia a Samuel Umtiti, el central francés nacido en Camerún que jamás había marcado un gol con la camiseta de Francia. Qué deliciosa sensación anotar por primera vez en esas circunstancias tan especiales y así dar a Francia, su país adoptivo, su tercera final mundialista en 20 años.

El entrenador francés Didier Deschamps, a quien ya querían barajar para dar paso a Zinedine Zidane, es otro gran personaje de esta jornada: como jugador ganó el Mundial y la Eurocopa, y como entrenador ya sabe lo que es afrontar la final de un torneo como la Eurocopa. Deschamps, criticado porque confía demasiado en el delantero Giroud, un 9 que no ha marcado en Rusia, está cerca de la gloria en el banquillo francés. Aunque, de todos modos, suena inaudito que deje en la suplencia a Fekir y Dembele para que Giroud extienda su racha inefectiva.

Fue más efectivo, eso sí, el juego colectivo de Francia, bien armado desde atrás por el arquero Lloris y por los centrales Umtitu y sobre todo Varane, que a veces se transformaba en volante y relevaba en la salida a Pogba, demasiado custodiado por Fellaini. Aunque , Kylian Mbappé volvió a mostrar sus lujos porque no se trata solo de un jugador con velocidad, pues también tiene potencia, regate, visión y último toque. ¿Con 19 años, Mbappé ya puede ser considerado el mejor jugador del mundo? En todo caso, es maravilloso verlo así, tan atrevido y tan feliz.

Es curioso que Francia, cuyo promedio de edad no alcanza los 26 años, no haya sido uno de los amplios favoritos para el Mundial. Se ha subestimado el poder de los galos que, en 20 años también han alcanzado dos veces la final de la Eurocopa. Era injusto, pues, no darles crédito.

Bélgica, en cambio, deja escapar su mejor oportunidad para dar el gran golpe que le falta a esta generación de talento, quizás irrepetible. El entrenador Roberto Martínez le estaba ganando el duelo táctico a Deschamps con una propuesta muy flexible, que se defendía con un 4-2-3-1 y que atacaba con un 3-4-2-1, sin descuidarse atrás. Chadli y el finísimo de Hazard estaban en las bandas mientras que Fellaini estaba suelto, persiguiendo a Pogba.

El gol es, justamente, un parpadeo de Fellaini, que se deja anticipar por Umtiti y su cabezazo envenenado, lo único que pudo derrotar al eficiente arquero Curtois. Martínez metió muy tarde a Mertens mientras que Deschamps también jugó al ajedrez, al retroceder a Giroud para poblar la defensa y ceder la pelota al rival. Bélgica tomó malas decisiones en el tramo final, cometió muchas faltas y no encontró la vía para superar a Varane ni a Lloris. A Japón le pudo dar vuelta, pero Francia no era Japón. Y el equipo de ensueño quedó condenado a buscar el tercer puesto.

En este día en que todos debían hablar de este interesante duelo de estrategia, que simboliza la tónica de un Mundial en que imperó el sacrificio colectivo, el tema de debate terminó siendo la salida del portugués Cristiano Ronaldo del Real Madrid para irse al Juventus, el club más ganador de Italia. A pesar de su naufragio en Rusia, CR7 se dio modos para opacar a la fuerza grupal de Francia y su carga simbólica de la tolerancia con los inmigrantes. Es que, de todos modos, solo las personas inspiran a las personas.