Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

Mundial, día 19: Neymar finge menos en una jornada para La  Rosa de Guadalupe y Supercampeones

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Alejandro Ribadeneira, Comentarista, @guapodelabarra

Este día, cuando Éric Cantona lo comparó con una maleta rodante, Neymar demostró que sus dotes histriónicas pueden ser contenidas en su mayor parte. Que cuando se olvida de postular al Oscar, aparece el genio que se postula al Balón de Oro. Neymar, el rey del oxigenado y de los comerciales, también es el rey del pase.

Confunde picardía con trampa, pero ante México fue menos actor y más crack. Lo peor del astro de Brasil fue esa exageración de dolor que ya le conocemos, ese llanto insoportable que lo ha hecho merecedor a los memes más divertidos. Pero hoy, ante un México que jugó de igual a igual, apareció su mejor versión, la del sacrificio por el equipo, la de pelear por la pelota pero también por el compañero. Cerró a la perfección una pinza como si fuera centrodelantero y luego puso la bola para el gol que liquidó el pleito; Neymar se implicó en el juego interior y se juntó con Willian y Coutinho. Neymar ahora se frota las manos: sin Messi ni CR7 en el camino, ese Balón de Oro es casi suyo.

México cayó de pie, pero otra vez quedó esa sensación de que los cuartos de final están prohibidos. No importa quién juegue ni quién dirija, no hay manera. Pero esta derrota duele más porque el equipo de Juan Carlos Osorio empezó el Mundial venciendo a Alemania, el gran favorito antes de que el Telstar 18 comenzara a rodar, sobre todo luego del escándalo de los jugadores con las escorts. Semejante hazaña, de la que incluso de harán especiales periodísticos y un episodio de ‘La Rosa de Guadalupe’, fue al final apenas eso, una hermosa anécdota. México no pudo manejar la presión ante Suecia ni tampoco superar a Brasil. Lo intentó. Pero es verdad que Memo Ochoa acabó como el más destacado de los norteamericanos y que la victoria de Brasil está justificada.

El entrenador Osorio, que soportó críticas e insultos durante meses, nunca negoció sus principios y de retira del Mundial (¿y de la selección mexicana?) con mucho crédito. Aunque los agravios de Osorio en contra de Neymar, eso de decirle “payaso” y de recordarle que el fútbol es un juego de “virilidad”, fue producto de la impotencia, de una cabeza caliente que no terminaba de procesar la derrota.

Más dolorosa fue la derrota para los japoneses, que cayeron 3-2 con Bélgica en la última jugada del partido. Un córner mal aprovechado por Japón dio paso a una obra maestra del contragolpe, cerrada por Chadli. Los belgas estaban 2-0 abajo ante un Japón que era una maquinita de defenderse y que aprovechó dos lujosas jugadas de Haraguchi e Inui para dejar pasmados a los Diablos Rojos. Bueno, no se quedaron pasmados por mucho rato. A pesar de que el equipo de Roberto Martínez estaba bajo intensa presión, afrontó con éxito esta prueba de carácter y pudo remontar. No apareció Romelu Lukaku, un armario siempre estorbado por los nipones, pero Hazard y sobre todo Fellaini empujaron al equipo para salir de la arena movediza que lo tenía hasta el cuello.

Bélgica, favorita silenciosa al título, tiene una presión autoimpuesta: superar la gesta de la generación ochentera de Jean-Marie Pfaff, Jan Ceulemans, Erik Gerets y Enzo Scifo, que alcanzó el cuarto lugar en 1986. El equipo de ahora es uno de los más multiculturales del Mundial, producto de la inmigración, pero ya es hora de dar un golpe de verdad en un torneo grande. Brasil es el siguiente escollo.

Japón, en cambio, y aunque los comentarios son positivos por su entrega, su juego limpio y su valentía, de todos modos sufre una dolorosísima derrota, comparable a la famosa ‘Agonía de Doha’ de 1993. En esa ocasión, en las eliminatorias asiáticas, Irak empató en el último minuto 2-2 y eliminó a Japón. El resultado dio el boleto a Arabia Saudita y Corea del Sur y fue un severo golpe a la difusión del fútbol en Japón, el cual sigue impactando hasta ahora. Y desde hoy, en Japón se hablará de la ‘Agonía del Rostov del Don’ y la maldición de caer en el último segundo. Esto saldrá en ‘Supercampeones’, sin duda.