Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

El impresentable 2017 de Liga

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Alejandro Ribadeneira, Comentarista, @guapodelabarra


Con la goleada de 3-0 propinada por El Nacional en la Casa Blanca, Liga de Quito prácticamente da por cerrado el año. Sí, es verdad que la tabla todavía le permite tener esperanza de alcanzar algo más, pero eso es un espejismo, como lo fue creer en algún momento de octubre que Liga, esta desastrosa Liga, estaba para campeón. Bueno, hay que ser optimistas en la vida pero que Liga tuviera reales opciones de alcanzar la corona, como pasó en 1990, cuando desde la zona de descenso se acabó noqueando a Barcelona y dando la vuelta olímpica, era un sueño muy alto. No: era una mentira.

Lo máximo a lo que puede aspirar la U es a un cupo directo en la Copa Sudamericana, aunque lo más probable es que deba dirimir el boleto con el ganador de la Serie B. Eso incluso sería mucho premio para un equipo que está entre lo peor de la historia de Liga, incluso por debajo de las plantillas que se comieron un descenso. Si Liga no descendió este año fue en parte porque Pablo Repetto llegó a tiempo para evitar el hundimiento total, y en parte porque hay equipos simplemente peores, que estaban condenados a desaparecer por su fragilidad financiera e institucional.

Ahí está la pregunta de fondo, la que debe alertar a los hinchas del equipo de la Casona: ¿esta mediocridad de Liga, que no le pudo ganar a BSC en todo el año y que recibió dos palizas por parte de El Nacional, es solo un bache o una crisis institucional? Porque perder es normal como también lo son los altibajos. La vara alta no puede ser eterna. Pero lo de este año parece ser más bien un peldaño más en la escalera que Liga recorre hacia abajo. Tras los títulos internacionales, es evidente un lento declive y muchos se cuestionan si el equipo que han liderado los Paz está en condiciones de seguir adelante.

Es más inquietante preguntarse quién está en condiciones de relevar a los Paz. Figurettis siempre aparecen pero no se vislumbran nombres de gente que pueda mover a Liga, que requiere de al menos 10 millones de dólares anuales para sostenerse sin mayores dificultades en un país que está en crisis. No se ven los relevos. Por eso, es realista pensar que la crisis de Liga en realidad es la crisis de los Paz, de cómo ellos se reinventarán para que la U regrese a la pelea por el título en la próxima temporada. Porque esta temporada es impresentable y solo queda rescatar de este 2017 el penalti de Sherman y Barcos, la hazaña de eliminar a Defensor en Uruguay y poco, poquito más.