Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

El 1x1 de los jugadores de Ecuador tras el papelón ante Perú

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Comentarista, @guapodelabarra


Estas son las notas que se merecen los jugadores de Ecuador tras caer ante Perú por 2-1 en el Atahualpa. Ojo, solo son notas al desempeño en este cotejo.

Máximo Banguera, 5/10
Tuvo tanto trabajo como en el duelo con Brasil, lo cual habla de lo mal que se paró el equipo en general. Se fue de viaje en dos jugadas y quedó la sensación de que quizás pudo hacer algo para evitar el segundo gol de Perú. Con todo, fue el mejor jugador de la Tricolor.

Pedro Velasco, 0/10

No rindió lo que se esperaba pero lo hizo cien veces mejor a lo que mostraba su antecesor, ‘La Hormiga’. Tristemente, su nivel ante Perú no fue ni la quinta parte de lo que rindió ante Brasil. Velasco, como otros jugadores, no puede alegar que la altitud andina lo ahogaba porque sube permanentemente con su equipo en el campeonato nacional. Falló escandalosamente en el primer gol del rival y eso lo derrumbó.

Gabriel Achilier, 3/10
Pudo dar más. Esta vez no mostró esa buena sintonía que tuvo con Arboleda en el duelo con Brasil aunque se debe a que debió cargar con trabajo extra por el desplome de la zona de contención.

Robert Arboleda, 1/10
Tuvo un buen primer tiempo, pero en el segundo la cancha se transformó en arena movediza y su nerviosismo generó caos en la retaguardia. No acertó en la cobertura para evitar el segundo tanto y no ayudó con sus cabezazos ofensivos. Una decepción.

Cristian Ramírez, 4/10
Cumplió aceptablemente, pero se extrañó un mayor aporte ofensivo. Claro, también debió trabajar recuperando dado el enorme hoyo negro que Noboa y Orejuela crearon en la mitad.

Cristhian Noboa, 1/10
Estuvo como esa vieja canción de Timibiriche: ‘Muriendo Lento’. Su ciclo con la Tricolor prácticamente llega a su final.

Jefferson Orejuela, 0/10

Un zombie sin piernas de The Walking Dead tiene más energía para correr. Debió quedarse en la banca para el segundo tiempo.

Antonio Valencia, 4/10

Se cansó de hacer pases hacia Enner. Se cansó de suplir a Noboa y Orejuela en la marca. Se cansó de liderar a un equipo que entró derrotado desde la alineación. Se hartó de pedir entrega, de arengar, de empujar. Antonio no merece este equipo.

Juan Cazares, 2/10
Es desconcertante que haya estado en el once titular, no por falta de calidad (la tiene) sino porque se lo mandó a un costado, a funciones de volante ofensivo. Resultado: no trascendió, no remató, no colaboró con la marca y sus centros eran pasados o cortos. Como su puesto natural es el corredor del centro, poco a poco se deslizaba hacia la mitad y generaba un vacío que luego él mismo debía corregir. Nunca aprovechó su gran virtud, el remate de media distancia. Siempre se esperó más de este jugador, que cuando se pone la amarilla se desinfla. No pasó de una alta expectativa que nunca se cristalizó.

Enner Valencia, 1/10
Luchó, eso no se niega. Pero, otra vez, estuvo desacertado en los manos a mano, en la recepción de la pelota y en los pases en busca del mejor colocado. Cobró con categoría el penalti, pero no hubo más. Solo Reinaldo Rueda descifró el secreto de cómo hacer que Enner sea la estrella. Con Quinteros, fue el estrellado.

Felipe Caicedo, ​0/10
No es su culpa que lo mandaran a la cancha a pesar de que su estado físico y futbolístico no era el óptimo. Pero sí es su responsabilidad aceptar ponerse la camiseta y jugar. Ni siquiera pudo aportar con el arrastre de marca. Lejos, a años luz del estupendo atacante que hizo el 2-0 a Argentina en Buenos Aires.

Gaibor, Caicedo y Estrada, sin nota
(Aunque Gaibor le dio más salida al equipo en el tramo final).

Gustavo Quinteros, 0/10
Un partido más en que el entrenador falló desde la alineación. Se vive quejando de que la altitud quema a los que juegan afuera, y pone a Cazares, Noboa y Orejuela en lugar de los que están adaptados a las alturas andinas (aunque ya sabemos que todo ese verso del ahogo en los 2 800 metros sobre el nivel del mar es una coartada). Ensaya con Caicedo pero improvisa con Juanito, al que no lo pone para que remate desde fuera. Contempla a los volantes de corte extenuados como maratonistas, y los deja para que mueran como espartanos en las Termópilas, hasta el final, como si la eliminación no estuviera latente. Por supuesto, no se puede saber si Marcos Caicedo desde el inicio hubiera cambiado la historia. Pero Quinteros eligió y perdió. Como ha venido perdiendo desde hace dos años. Los cambios no le permitieron revertir uno de los mayores papelones que ha sufrido la Tricolor desde la era Vizuete. Que no renuncie ya es cinismo.