Desde la tranquera
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Comentarios del ámbito político nacional y otras hierbas, en el blog de Martín Pallares, Desde la tranquera. Martín Pallares es el encargado de nuevos desarrollos digitales en EL COMERCIO. Tiene una columna semanal de opinión que se llama al Cierre de la Semana y que se publica todos los domingos en la sección política del diario. Durante cinco años fue editor de la sección política de El Comercio y antes había trabajado en los diarios HOY y El Universo. También fue corresponsal del diario El Tiempo de Bogotá en el Ecuador por más de 5 años. Knight Fellow, Stanford University 2010.
Martín Pallares

Tres temas que nos deja la sabatina

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mpallares
31 de July de 2012 16:11

El que el presidente de la República vocifere usando una plataforma que es pagada por los contribuyentes, afirmando que el editor de una página digital es un enfermo porque permite deliberadamente que se publiquen insultos en su contra es un problema.  Es un problema porque, entre otras cosas, es mentira pero no es, en ningún caso, el mayor de los problemas.

Lo que más debe preocupar a propósito del colerín que le dio a Correa durante su último enlace sabatino son algunas cosas que ahí dijo y que han pasado desapercibidas.  El que el editor de marras, es decir yo, esté o no enfermo como dijo Correa no es realmente el problema. Vamos a hacer un vistazo a al menos tres temas que no pueden dejar de anotarse.

Correa no está capacitado para estadista

Un verdadero problema para el país es que tenga por Presidente a una persona que no entiende lo que significa ocupar un cargo público.  Esta incapacidad de Correa no es nueva y la viene arrastrando desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, cuando utilizó recursos del aparato estatal para llevar adelante su demanda en contra de El Universo por un tema que él dijo varias veces que era personal.  El sábado pasado, demostró una vez más no entender que el momento en que asumió la Presidencia debía actuar como estadista y no como cualquier ciudadano. Esta vez fue a propósito del insulto que un tal Zenón Moreno, quien seguramente ni existe, dijo que le profirió.  Un estadista debe comprender que la posibilidad de que las personas se refieran a él de cualquier forma es parte constitutiva de su trabajo. Quien está capacitado para ejercer de estadista acepta que su cargo está sujeto al escrutinio de la sociedad. ¿También insultos? Los insultos nunca son buenos, pero si un Presidente o cualquier funcionario público empieza a discernir sobre cuándo es insultado o no y sobre qué es insulto o no, tarde o temprano se caerá en la subjetividad y aquel escrutinio de la sociedad terminará sujeto a la subjetividad del afectado. A los verdaderos demócratas les importa más las libertades que su honra. Está claro que Correa no está capacitado para ejercer de estadista.

Una respuesta homofóbica

Pocas veces Correa ha reaccionado de forma tan virulenta en contra de un ataque verbal en su contra. Incluso cuando personas como Dalo Bucaram lo han calificado de traidor o ladrón ha preferido ignorar los epítetos. ¿Qué es lo que más le ha molestado a Correa del ataque de Zenón Moreno? Evidentemente que lo llame marica. “Si son tan machitos vengan. Me avisan si ustedes lo conocen, me avisan dónde encontrarlo, me despojo de todas las prerrogativas de Presidente y que me venga a decir de frente pues todo esto para ver quién es el badea”, dijo y leyó dos veces el comentario que el tal Zenón había colocado en su plataforma de Facebook para comentar la noticia publica en elcomercio.com. “Solito voy a invitarlo a que me diga estas bascosidades, pero de frente para ver quien es el marica”, agregó casi al final.Está claro que para Correa ser “marica” o “badea”, como dice, es una cosa definitivamente terrible. ¿Acaso tiene que desmostar que no lo es?  Grave que un Presidente, al menos uno que pretenda ser estadista, tenga que actuar como pandillero para demostrar su “virilidad”. Cosas del pasado.

El atajo de la secretaria

El episodio de cólera del sábado se desató a propósito de que algunos medios habían publicado una noticia en la que se decía que Correa había querido desfilar junto a los atletas ecuatorianos en la jornada inaugural de los Juegos Olímpicos. Tres hechos hacían permiten pensar que Correa en efecto quiso desfilar: una carta del Comité Olímpico Internacional a su capítulo ecuatoriano informándole que no podían satisfacer el deseo del Presidente, una declaración de Tony Montoya del Comité Olímpico Ecuatoriano a la agencia EFE y la afirmación de Pierina Correa diciendo que su hermano había pedido desfilar con la delegación.

Correa negó que fuese cierta la información pero dijo algo que es realmente grave: que todo se generó por el despiste de una secretaria.  ¿Pueden los ecuatorianos confiar en un gobierno donde una secretaria puede hipotecar el nombre del Presidente? ¿Alterar su agenda? ¿Desatar una cadena de comunicaciones oficiales para hacer una consulta que no existía? Para Correa, el despiste hizo que los medios hagan un nuevo intento de desestabilización a raíz de este “despiste” de una secretaria.

Aquí hay dos posibilidades  inmensamente preocupantes.  Si es verdadera la explicación de la secretaria,  entonces la forma de administrar el gobierno es tan caótica que la estabilidad del gobierno podría depender de cuan despistado o no esté un funcionario.  La otra posibilidad: que el presidente haya mentido el sábado.  Es sin duda la más grave. Con los datos que hay hasta el momento no se puede probar que sea una mentira lo de la secretaria pero hay cosas que son difíciles de creer. Por ejemplo, ¿cómo es que varios días antes de que aparezca la noticia calificada como falsa por el Presidente,  Pierina Correa en un programa de En Corto, que se transmite en Teleamazonas, haya dicho que su hermano había pedido permiso para desfilar? ¿El despiste de la secretaria llegó a oídos de Pierina y nadie hizo nada? ¿Cómo es que las versiones del COI y de un funcionario del COE coincidieran con la versión la de Pierina?  Es poco creíble, en todo caso, que una secretaria, incluso un ministro, pueda tomarse las atribuciones de hacer una consulta como esa sin el conocimiento del Presidente.