Soy Paola Gavilanes Venegas, también conocida comoDiotimia en las redes sociales. Empecé a hacer periodismo el 12 de agosto del 2007, cuando aprobaron mi vinculación a la sección de Deportes de Grupo El Comercio. Desde ese día he pasado visitando entrenamientos, mirando partidos de fútbol profesionales y barriales, conversando con deportistas –nadadores, ciclistas, atletas-, entrenadores, madres de familia, aficionados del deporte… Y este blog está creado, precisamente, para escribir de aquello que me gusta y que estoy segura también deleitará a muchos lectores. Escribiré desde mi punto de vista, desde Mi Vereda. En Twitter: @diotimia.

Chao 2016

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A diferencia de otros años en este no seré tan cordial a la hora de despedirte, 2016. Te comportaste muy mal con niños, mujeres y millones de hombres en todo el mundo. Por eso te mereces un par de latigazos y un ¡ni se te ocurra volver!

Te ensañaste con Yuliana, Irma, Paula, con el pueblo sirio y sus refugiados, con los desplazados, con las minorías, con aquellos que incomodan porque muestran el lado oscuro del poder, el lado perverso del ser humano.

Dejaste al frente de una nación hermana a políticos con falta de sentido común, responsables de la salida de millones de jóvenes con futuros brillantes y que ahora sobreviven vendiendo pasteles y hallacas en buses y parques de países ajenos, y seleccionaste como líder a un hombre que detesta a las mujeres y a los migrantes. Dejaste que ganara un personaje que basó su campaña en amenazas e insultos.
Permitiste que en nombre del creador se arrojaran bombas a diestra y siniestra y que acabaron con la vida de muchos inocentes. Te llevaste a los héroes brasileños chapercoenses que pusieron a soñar a miles, a aquellos que antes de ver truncadas sus vidas demostraron que los milagros existen y que aparecen cuando te dedicas.

Te hiciste el desentendido y dejaste sin sanción a las personas que acumularon riquezas ilegalmente y que amenazaron de muerte a quienes cumplen con su trabajo: velar por la seguridad.

Enloqueciste, sacudiste a mi país y te llevaste a decenas de personas. Dejaste a una madre sin su única hija, a un par de abuelos sin su casa y a varios niños sin padres.

No conforme con eso dejaste que la avaricia del hombre siga su curso sin importar la ola de contaminación en Chile, India y Francia. Cada vez es más difícil respirar aire puro. Las grandes empresas abarcan todo: tierra, agua, aire.

Por eso y mucho más te pido que no vuelvas, que te vayas y que como recompensa por tanto daño y dolor nos dejes un 2017 cargado de fe para seguir soñando con un futuro mejor.

Queridos lectores que tengan un hermoso año nuevo Que llegue repleto de cosas maravillosas, pero sobre todo de salud y amor.