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Cada ecuatoriano consume, en promedio, 4 kilos de tomate riñón al año. Eso explica la popularidad de este fruto nativo de América, Ernesto Almeida, técnico de la empresa Plantines Alvear, especializada en la producción de semillas de tomate.

Ya sea crudo o en ensaladas, cocinado para darle sabor a las comidas o industrializado en forma de salsa, el tomate es muy apetecido por ser un alimento de fácil digestión y rico en vitaminas A, B y C, fósforo, potasio, hierro, calcio y licopeno.

La planta de tomate crece en las zonas de clima templado, a partir de los 20 grados. Necesita de mucha agua y de suelos ricos en materia orgánica.

La mata tiene hojas alternas, flores amarillas y frutos rojos de forma esférica, chata o alargada. La pulpa es carnosa, jugosa y llena de semillas. El fruto está disponible durante todo el año.

En el país hay 3 333 hectáreas de tomate. La producción es de 61 426 toneladas al año, según el último Censo Agropecuario del 2000. La mayoría de tomateras está ubicada en la provincia de Santa Elena y en los valles de Azuay, Imbabura y Carchi.

A escala mundial hay 44 variedades para consumo del fruto fresco y 24 para la industria. En el Ecuador ocho tienen mayor acogida: fortuna, sheila, charleston, titán, pietro, fortaleza, cherry y chonto.

Danilo Vásquez, productor de Pimampiro, cantón de Imbabura reconocido por la producción de tomate, dice que, por experiencia, el mejor tomate para cultivar bajo invernadero es el fortuna. “Es un producto duro. No se daña con la manipulación y dura hasta 15 días en la percha”. Agrega que el charleston, cuya comida es dulce y agradable, se madura muy rápido y no resiste los viajes a Quito, en donde está el principal mercado.

Las plantas de tomate dan fruto entre los tres y cinco meses, dependiendo de la variedad. En cinco hectáreas, Vásquez cosecha cada semana 350 cajas, de 18 kilos cada una.

Para cultivar tomate hay que tomar en cuenta el lugar en donde se va a producir y el destino de la producción. “Bajo invernadero, por ejemplo, dan buenos resultados las variedades fortaleza, fortuna y sheila. Mientras que en campo abierto se cultivan mejor las especies pietro, sheila y titán”, señala Germán Vargas, coordinador de Fomento Agroproductivo de Ministerio de Agricultura y Ganadería.

En todo caso, los técnicos coinciden en que primero hay que realizar un estudio de los suelos, clima y el mercado antes de decidirse por la siembra de una variedad de tomate.

Fortaleza

Es ideal para invernadero. El fruto crece aún en zonas frías y con baja luminosidad.

Tiene excelente color y firmeza. Crece, principalmente, en los valles de la Sierra.

Fortuna

Crece en 8 meses. A los tres meses comienza a producir. Se cultiva bajo invernadero.

El fruto pesa de 240 a 260 gramos. Es resistente y dura hasta un mes en la percha.

Cherry

El fruto es del tamaño de una cereza. Necesita mucha luz y crece en clima tropical.

Su área de producción es mínima y su mercado está dirigido a la cocina gourmet.

Chonto

Es una variedad de fruto mediano que alcanza un peso de entre 120 y 180 gramos.

La consistencia del tomate chonto es dura y muy resistente a los viajes largos.

Pietro

La mata es vigorosa, con racimos entre 5 y 7 frutos semiredondos de rojo intenso.

Los frutos de esta variedad pesan entre 230 y 250 gramos. Tiene larga vida en la percha.

Charleston

Es un híbrido de larga vida. Los frutos son firmes y tienen un excelente sabor.

Se cosecha 3 meses después del trasplante. Se desarrolla mejor en clima templado.

Titán

Su fruto es redondo. Es ideal para el cultivo a campo abierto y bajo invernadero.

Los frutos pesan entre 200 y 240 gramos. Son muy firmes y resistentes ala manipulación.

Sheila

Los tomates alcanzan un tamaño de 5 a 6 centímetros y un peso de hasta 200 gramos.

Esta variedad es muy apreciada para cultivos a campo abierto y en invernadero.

Para tomar en cuenta

Un tomate contiene un 95% de agua, 0,3 % de grasas, 1% de proteínas, 0,5% de celulosa y micronutrientes, como calcio, hierro y fósforo, vitaminas A, B y C. Este fruto posee apenas 25 calorías por cada 100 gramos.

El fruto del tomate es un magnífico depurador de la sangre y un vigorizante del organismo por su riqueza en vitaminas y sales minerales. Además, es un laxante natural que ayuda en los casos de obesidad y de trastornos del hígado. Lo ideal es consumirlo crudo.

Los tomates frescos y maduros se utilizan también para desinflamar los ojos. Para ello se aplican rodajes en las partes afectadas y se espera que actúen por algunos minutos.

Los médicos aseguran que el tomate es un poderoso estimulante del apetito. Por ello se recomienda administrarlo diariamente a los niños que tienen problemas para alimentarse por falta de apetito.

Algunas investigaciones han descubierto que el licopeno, que es el pigmento rojo de los tomates, es un compuesto que previene el cáncer de pulmón, próstata y tracto digestivo. Este elemento actúa como protector de las células ante los efectos de la oxidación.

La receta del tomate relleno

Ingredientes

 (para cuatro personas)

4 tomates

1 taza de mayonesa

2 tasas de choclo picado

2 tasas de papas picadas

Preparación

Se coloca un tomate en un plato y se extrae la pulpa con la ayuda de un cuchillo. La idea es no romper la corteza y dejarla en forma de envase. Luego se le agrega un poco de choclo picado revuelto con la mayonesa y la papa dentro del tomate.

Las recomendaciones

Si desea guardar un tomate, elija el de corteza entre roja y verde. Si va a consumirlo inmediatamente seleccione un rojo.

Las variedades pequeñas y medianas, como la cherry y chonto, suelen ser más dulces.

Procure lavar bien los tomates con abundante agua y jabón. No es un secreto que se usan agroquímicos para combatir las plagas y enfermedades que amenazan a esta planta.

Una caja de tomate de primera, que pesa 18 kilos, cuesta al momento USD 12. Producir una caja de tomate, que tiene entre 80 y 85 unidades, cuesta USD 7.
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