Foto: Captura Facebook/ Marvel /Dc Comics

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#dedóndesalió

A falta de dioses, el cine y las caricaturas crearon superhéroes

Gabriela Vivanco
Redactora

Es un hecho. Los superhéroes atraen a la mayoría de personas. Puede ser Batman, Spiderman, alguno de Los Vengadores… la lista es diversa y los hay para todos gustos y en los formatos que uno pueda imaginar. Pero existe ese algo ‘súper’ que tienen en común estos personajes que llama la atención de quienes los ven.

Teóricamente y a manera de diccionario, más bien de Wikipedia, los superhéroes son personajes que poseen poderes o habilidades que los distinguen del resto de simples mortales y que son utilizados a favor de la humanidad.

Sí, físicamente son súperhumanos ya sea con la ayuda de tecnología –como en el caso de Batman-, de experimentación, etc., o ‘naturalmente’ como Superman. Pero detrás de estas características y de tener la misión de nada más ni nada menos que salvar a la humanidad, son seres de pasiones, de alegrías y tristezas como todos. Son humanos y a la vez más que humanos.

Y lo que los consolida como heroicos es, precisamente, que logran vencer sus pasiones por una convicción mayor, el bien. “Se dan cuenta de que no hay autorrealización real sin sacrificio”, explica Jeph Loeb y Tom Morris en su ensayo ‘Héroes y superhéroes’.

Ahora sí, a lo que venimos, ¿por qué nos atraen? Lo primero es identificar los públicos, dice el psicólogo clínico Gino Naranjo, con formación psicoanalítica. Para él, los niños se identifican con un personaje y simulan o buscan parecerse a este. Mientras que los grandecitos, están interesados más en “la trama de las historias”, que en los mismos personajes.

Pero hay algo general, atraen. Es decir, llaman la atención de una forma inconsciente, previa a un juicio de valor. Lo que es superado cuando el personaje seduce y entonces gusta, hay un vínculo en el que interviene también ‘el corazón de cada uno’. Esa es la primera precisión que hace Iván Carvajal, escritor y doctor en Filosofía.

Las historias de estos personajes se centran en los grandes principios esenciales de la humanidad como la justicia, el bien y el mal, que siempre son narrados como un conflicto. Un conflicto que ha estado presente en las distintas culturas a través del tiempo, mucho antes de que existan los superhéroes, en los mitos.

Para Carlos Pacheco, ilustrador de Marvel, es sencillo explicarlo, “en Grecia tenían sus dioses; en la Edad Media, a los santos; ahora tenemos las historietas”, sentencia en una entrevista con 20minutos.

Los superhéroes representan al bien y talvez este sea uno de sus atractivos principales. La doctora Robin. S Rosenberg ( en The Psychology of Superheroes.) cree que esta afición está generada a partir de la identificación con estos personajes a quienes a la vez, vemos como ideales: “son modelos para nosotros a la vez son modelados por nosotros”.

Pero Carvajal aporta un ingrediente más a esta explicación. Los ‘súper’ son un “ayudante” para ”superar el miedo”. El personaje  se enfrenta al mal a sus temores y funciona como un ejemplo para los niños sobre todo. Aunque el escritor cree que las historias de superhéroes siempre apelan al niño que llevamos adentro al mantener un conflicto polarizado entre el bien y el mal.

Desde su nacimiento a fines de los años 30 , a estos no les ha salido ni una sola cana. Todo lo contrario, sus colores se volvieron más ’vivos‘ y su musculatura se incrementó notablemente. Están más vivos que nunca y este logro se debe a que sus creadores han sabido reinventarlos y acoplarlos a los cambios de época y a las diversas realidades.

Naranjo cree que un ejemplo de esta adaptación es el protagonismo que empiezan a tener los supervillanos. En la realidad no siempre gana el bueno, señala. Además, estos personajes también generan atracción, por su inteligencia, sarcasmo, etc., como El Guasón o Harley Quinn.