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Para los especialistas, la igualdad “se convirtió en algo erótico” Foto: Infobae

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Sexualidad inteligente: la clave para mejorar la autoestima

Infobae de América - Red de Noticias Albavisión

Existen aquellos que llevan una vida íntima relajada, abierta. Algunos prefieren ser más herméticos. Y también están esos que indagan, los más curiosos. Los que siempre quieren aprender y buscan interiorizarse en los detalles más específicos de un campo que puede ser tan placentero como tabú: la sexualidad.

Todos los factores que inciden en el sexo contienen una dosis de sentimientos. Algunos positivos, otros negativos. La intensidad con la que se vive la sexualidad depende de cada persona y no es descabellado pensar en el miedo, la ansiedad, los prejuicios y secretos pueden afectar de manera directa al modo de vivir esa experiencia de vida.

"Somos una sociedad de 'maleducados sexuales'. Durante siglos, se intentó silenciar la sexualidad. Por miedo al placer fue censurada, reprimida y hasta castigada. En lugar de debilitarla, estos ataques la volvieron más poderosa, pero a la vez, la marcaron con miedos, prejuicios y secretos", explicó Patricio Gómez Di Leva, docente de la cátedra Libre de Sexualidad y Salud Reproductiva en la Facultad de Medicina (Universidad de Buenos Aires), en su libro 'Sexualidad Inteligente'.

La conexión de los factores sexuales con el cuerpo, con las emociones y con terceros representan los tres factores fundamentales para aprender a interpretar el concepto de sexualidad inteligente.

Di Leva fue contundente a la hora de remarcar el gran beneficio de tener una vida sexual plena: "Una de las funciones de la sexualidad tiene que ver con fortalecer la autoestima. No hay mejor momento para una persona que sentirse deseado. Y durante el acto sexual sucede eso".

Según el sexólogo, "esta actividad mejora con la experiencia. Para lograr una sexualidad inteligente, se debe tener y ser consciente de tres pilares: la información, la creatividad y la flexibilidad".

"Así como un ser humano aprende a comer, a optimizar la mente y el cerebro para ser más creativo (o a relacionarse a través de sus sentimientos), con la sexualidad pasa lo mismo", detalló el experto, quien agregó: "La mayoría de nosotros no nos damos cuenta de cuánto nos limitan las ideas que tenemos y no las cuestionamos".

Para Di Leva "en la mayoría de los casos no existe la mala intención de aquellos que brindan una enseñanza sexual errónea, porque si pensamos en quién les enseñó a nuestros padres y así seguimos hacia atrás en el árbol genealógico, posiblemente lleguemos a tiempos en donde una mujer que disfrutaba de la sexualidad era quemada en la hoguera por pecadora".

Una de las funciones de la sexualidad tiene que ver con fortalecer la autoestima. "El ejemplo más claro es cuando uno se siente deseado. Es ahí en donde se muestra el aumento de la autoestima", explicó el sexólogo, quien concluyó: "una sexualidad inteligente nos enriquece y nos hace más felices".

La clave del fortalecimiento, según el especialista, radica en saber encontrar el equilibrio perfecto entre lo que puedan pensar los demás sobre una persona y lo que ese individuo pueda creer sobre sí mismo. Eso permitirá que, ante un rechazo, haya la fortaleza moral y el amor propio como para sobrellevarlo y que, ante una caricia, no se crea que ese cariño o afecto momentáneo será eterno.

Otra fase primordial para desarrollar el sexo inteligente es la de saber crear espacios de intimidad. Representa la posibilidad de poder desarrollar un verdadero vínculo, una conexión genuina y profunda con el otro. Este campo también permite quitarle hierro al mundo de las relaciones sexuales, sin amor mediante. "El sexo sin amor también puede ser enriquecedor, íntimo, divertido y útil (…) Hoy creo que siempre que uno tiene sexo, está buscando, dando y recibiendo amor", escribió Di Leva en su libro.

La base de ese camino cuya meta es la sexualidad inteligente se basa, en definitiva, en la búsqueda del placer y el ser consciente de ella. "No creo en una sexualidad especial. Creo que hay diferentes maneras de expresarla o disfrutarla y que en el marco del respeto por el otro, todas las maneras de vivirla son válidas", aseguró el autor.