Existen varias influencias externas como la televisión e Internet que puede perfilar un imaginario sexual. Foto: Pexels

Existen varias influencias externas como la televisión e Internet que pueden perfilar un imaginario sexual. Foto: Pexels

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¿Tengo que llevar a la práctica todo lo que imagino en el sexo?

Santiago Sarango
Redactor (I)

De seguro crees que eres un buen amante por comprar los últimos artículos de moda en el Sex Shop. Bueno, en realidad eso es un plus importante, pero no lo es todo. Más aún, si hace uno de esos días con esos fríos glaciares  y decidiste comprar el nuevo traje de Batman y Batichica para ese momento de la intimidad. Al parecer, con ese clima, no resultará tan buena idea.

Quizás, al comprar los artículos, imaginaste una escena de placer y erotismo digna de un guión de Tinto Brass en la ciudad Gótica, pero por las condiciones climáticas terminaste haciendo una clásica posición que te dejará con la duda de si debes tener un itinerario planificado de todo el encuentro sexual o mejor esperar que las cosas pasen como tengan que pasar.

Para la educadora sexual, Claudia Bravo, las relaciones intimas debe darse en libertad y no tan planificado, más aún si el de la idea de utilizar los trajes era solo tuya. Para realizar o probar acciones diferentes deben existir acuerdos mínimos con la pareja, asegura la especialista.

Ahora bien, ¿cómo se imaginan las relaciones de pareja? Para la profesional existen varias influencias externas como la televisión e Internet que pueden perfilar un imaginario sexual un tanto irreal en las personas. También puede ocurrir que estas influencias sean un aporte a la pareja, pero se necesita de un criterio formado, agrega.

Y ahí está el detalle. La profesional cree que los contenidos que circulan libremente por la web, como en el caso de la pornografía, pueden resultar nocivos en la intimidad, pues generan ideas que no son reales como la duración de la relaciones sexuales o los cuerpos de las actrices, inclusive escenarios o actividades fuera de lo razonable.

En verdad, eso de imaginar una escena con tu pareja en la terraza de tu casa a media noche con los trajes puestos puede convertirse en una obsesión contraproducente. Por lo menos, testimonios como el de Franklin Camino, de 28 años, así lo creen. Para él, no todo lo que se imagina con la pareja para el momento de la intimidad se puede lograr.

Camino dice que para proponer alguna idea para variar la actividad en las relaciones sexuales con la pareja se necesita un nivel adecuado de confianza, que permita un diálogo y consenso al respecto. Bravo acuerdo¿a con ello y sugiere que los contenidos sexuales, con criterio, pueden ser una invitación a probar cosas nuevas y diferentes en la intimidad.

Pese a ello, la pareja necesita ir llegando de poco a esas conclusiones. Si se precipita o se pasa por encima de la otra persona los problemas no se harán esperar. Por ello, al momento de ir al Sex Shop y comprar artículos de fantasía deberías preguntarte si a tu pareja le gustará realmente.


Quizás los personajes de cómics no sea lo suyo y tenga afición por otro tipo de situaciones como la misma pornografía. Sí, pornografía. Thalía Sanabria, de 25 años, comenta que ver contenido sexual para adultos con su pareja es algo que le agrada. De hecho, mirar las escenas significa un reto que luego intentan aplicarlo. Y, sí el resultado no fue el mejor, o sí no sale cómo se imagino, realmente no es un problema, agrega.

Aunque si existe la posibilidad que la frustración se convierta en un inconveniente si se idealiza demasiado el sexo, según Bravo. Más aún si las fuentes primarias son contenidos audiovisuales que requieren un criterio adecuado para su comprensión.


Sin embargo, tanto para Camino como para Sanabria, la libertad es lo mejor a la hora del sexo, no viene mal planificar alguna cosas previas, pero en realidad el momento del placer será el que determine qué es lo mejor.