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El segundo aire es como la vida hay momentos de bajón, de resistencia y para continuar.Foto: Pixabay.

#Orgánica

'El segundo aliento' es como el renacer de un fénix

Gabriela Vivanco
Redactora (I)

En una competencia renunciar no es una opción. Pero, a veces pasa que la exigencia física se traduce en tanto cansancio que los deportistas están tentados a desistir. Si se soporta y supera esa etapa difícil- cuando sientes que ya no puedes dar un paso más- entonces el cuerpo y la mente recobran fuerza y es posible continuar. Es lo que se conoce como el fenómeno del segundo aliento.

En las carreras de larga distancia, maratones o marcha (20-50 Km), y en otros deportes como el boxeo, existe un ‘punto muerto’ caracterizado por una serie de cambios en el cuerpo que generan la sensación de cansancio extremo. Luego de este fase el organismo se recupera, casi milagrosamente. Eso es lo que se denomina segundo aliento o segundo viento.

Vamos por partes. ¿Cuáles son los cambios físicos que ocurren en este proceso? Al realizar una actividad física intensa existe un calentamiento por el consumo de oxígeno, propio del trabajo muscular. Así lo explica Raúl Ricaurte, entrenador de atletismo. Como reacción, el cuerpo aplica el catabolismo aeróbico que es un proceso de reacciones químicas con la finalidad de producir energía para que las células funcionen. El proceso es lento, por lo que la energía que se genera no es suficiente.

En este momento, el cuerpo aplica también el catabolismo anaeróbico y produce ácido láctico (la fatiga de los músculos). Sucede cuando se acumula la sensación de agotamiento y también problemas de respiración. Luego de este punto, el organismo se adapta y se pierde la sensación de agitación: este es el segundo aire.

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Puede sonar muy técnico, pero no es tan complicado si se piensa que la mayoría de personas ha vivido uno de estos episodios al ejercitarse intensamente. La ‘lengua afuera’, los hombros caídos, la mirada perdida, litros de sudor y un calor que parece irresistible, que quema… son algunos de los síntomas del agotamiento. El tránsito por esta etapa es duro, pero de repente un nuevo aire se apodera del cuerpo del deportista y le permite avanzar.

Cuando un niño corre y corre hasta el cansancio, no tiene ningún problema con parar, por eso no llega a su segundo aliento. Pero Robinson Vivar, marchista de 50 Km, no se puede dar ese lujo. Para el atleta de élite, superar el ‘punto muerto’ es una cuestión de voluntad. “Llega un punto en que el cuerpo no puede más”, en ese momento el cerebro tiene que buscar la manera de continuar.

¿Cómo lo consiguen? Los deportistas también entrenan la mente, que es en realidad, la capacidad volitiva, o como algunos dicen ‘el ñeque’. Es decir, se preparan mentalmente para recorrer la distancia en la que compiten, para resistir, para enfrentar los momentos duros de la carrera, entre otros. "El cerebro también recuerda el esfuerzo", añade Vivar.

Pero para Ricaurte, la motivación mental es "un arma de doble filo", aunque recalca que en el alto nivel de competencia es este elemento el que marca la diferencia. Sin embargo, también puede ser "peligrosa", porque el atleta puede colapsar al forzar su cuerpo al límite.

Si bien cada competencia es distinta, por lo general, ese punto de quiebre, ‘el bajón’ –como le llama- , ocurre a partir de la mitad de la carrera, después de los 25 Km. Pero como le dice Rocky Balboa a su hijo antes de la pelea, “importa cuánto resistas y sigas avanzando”. Es como en la vida – señala- hay momentos de bajón, de resistencia y para continuar.