Estornudar como toser son mecanismos de defensa que impiden el ingreso (al sistema respiratorio) de partículas dañinas. Foto: Flickr/Allan Foster

Estornudar como toser son mecanismos de defensa que impiden el ingreso (al sistema respiratorio) de partículas dañinas. Foto: Flickr/Allan Foster

#dedóndesalió

Los ruidos del cuerpo no tienen armonía pero sí un significado

Gabriela Balarezo
Redactora (I)

El organismo (de los seres humanos) está repleto de sonidos, de ruidos en todo caso. Mientras que en una orquesta sinfónica suenan violines, flautas y timbales, en el cuerpo humano repican bostezos, estornudos y flatulencias. Una colección de extrañas y a veces desagradables notas.

Hay ruidos potentes y que avergüenzan al implicado, como los eructos o los que provienen del estómago; hay otros de decibeles mínimos, por poco imperceptibles, o que se pueden escuchar solo a través de aparatos como el estetoscopio, fonendoscopio e incluso aplicaciones para dispositivos móviles.

Contrario a lo que pasa en un conjunto musical, los ruidos del cuerpo no son necesariamente armónicos y tampoco conforman sinfonías. Funcionan como evidencias, o pistas, de lo que sucede al interior del organismo. Y aunque las normas de etiqueta dictan que se los debe reducir al máximo y si es posible evitarlos (en público), la realidad es que son importantes señales que envía el cuerpo de un buen o mal estado de salud.

Para que la próxima vez que a tu cuerpo se le escape un molesto sonido sepas lo que implica, toma nota de los significados de distintos ‘fenómenos ruidosos’ que produce el organismo.

Tracto Digestivo

Entre todos los órganos el que se lleva el título del más ruidoso- el más escandaloso- es el tracto digestivo. Así consta en una publicación de National Geographic. “La mayor parte de las señales acústicas en ese órgano son producto de la interacción entre el aire y los líquidos en el estómago o el intestino”, se explica en la publicación.

Hay varios tipos de ruidos que dependen, por decir, del tracto digestivo. Los muchas veces estruendosos ‘rugidos del estómago’ se conocen como borborigmos y son totalmente normales. El médico David Chamorro menciona que estos se refieren a la percepción auditiva de los movimientos funcionales- de propulsión y mezcla- del tubo digestivo. El experto los equipara con el sonido que produce una botella de agua al ser agitada.

Video: YouTube, canal: ProyectogTelevision

Los ácidos en el estómago y el estrés también están implicados en esta percepción sonora, según el gastroenterólogo Christian Trautwein consultado por National Geographic. Los borborigmos suelen producirse también- y acrecentarse- cuando la persona tiene hambre y el estómago desplaza aire en lugar de alimentos.

Y si los borborigmos son suficientes para provocar bochornos, los otros ruidos del tracto digestivo son aun más vergonzantes, e inclusive de mal gusto. Se trata de las flatulencias y los eructos, el solo mencionarlos provoca sonrojos.

Básicamente, ambos ruidos son indicios (bombas de tiempo que de alguna otra forma deben estallar) de la presencia de gases localizados en diferentes niveles del tracto digestivo expone Chamorro. Estos se producen generalmente por malos hábitos alimenticios: por tragar apresuradamente (ingesta rápida), mala deglución, ingreso de exceso de aire (cundo hablas y comes al mismo tiempo), o ingesta de hidratos de carbono que no se absorben adecuadamente o bebidas carbonatadas.

Tanto los eructos como las flatulencias pueden ser parte de un proceso fisiológico normal o signos típicos de patologías digestivas. Por ejemplo, señala el especialista Trautwein, “una persona que eructa con frecuencia y después tiene un sabor agrio en la boca al tiempo que sufre dolores en la región del epigastrio posiblemente padece de reflujo gastroesofágico”.

Entre las causas médicas de las ventosidades están las infecciones agudas, y enfermedades como alergia al gluten o intolerancia a la lactosa. El aumento de la frecuencia de las flatulencias sin relación directa con el consumo de determinados alimentos, acompañado de cambios al interior del cuerpo puede ser el primer síntoma de una enfermedad crónica advierte Trautwein. En tales casos se debería consultar con un médico.

Dato: Normalmente, según Chamorro, se eliminan 600 ml de gases al día, lo que se traduce entre 15 y 25 flatos. Como consta en una publicación de Xataka el 99% de estos son inodoros.

Sistema respiratorio

Otros ruidos incómodos, pero más aceptables socialmente hablando que los de tipo digestivo son los relacionados con el sistema respiratorio. Toser y estornudar, siempre y cuando el implicado se tape la boca, no suelen ser motivos de vergüenza y como todos los sonidos del cuerpo tienen su porqué.

Chamorro los cataloga como mecanismos de defensa locales del aparato respiratorio. Esto significa que se activan con o que reaccionan a partículas ambientales e infecciosas. En este sentido, son ruidos con una misión defensiva porque impiden el paso de elementos (partículas) extraños o dañinos, al espacio respiratorio inferior. Por esta razón, dice el médico, es importantísimo no “acabar con la tos” durante una enfermedad respiratoria.

Como existen, además, causas patológicas que provocan tos, el estornudo puede ser también “una reacción local espontánea de la nariz”, a la contaminación del ambiente o a olor (o estímulo) intenso, que al fin y al cabo es un mecanismo de defensa. Así lo manifiesta Roland Laszig, secretario general de la Sociedad Alemana de Otorrinolaringología, en el artículo de National Geographic.

El silbido de la nariz es también un sonido del sistema respiratorio. Su tonada similar a la de una flauta dulce lo hace más viable- o no- de formar parte de una orquesta que otros ruidos del cuerpo. Se produce cuando al respirar hay presencia de mocos secos en la nariz. Como se afirma en una publicación de Quo es síntoma de buena salud porque implica que las membranas de están excretando la sustancia viscosa que retiene partículas perjudiciales al inhalar.

Dato: Según Xataka al toser el aire es expulsado a 140 kilómetros por hora y al estornudar a 170.

Articulaciones

Las articulaciones son ‘instrumentos’ que también intervienen en la melodía- no sinfónica, ni armónica- del organismo. Los crujidos de dedos, el ‘tronar huesos’ o el aún más coloquial ‘sacarse un cuy’ simulan el rumor de tronar una rama seca. Suceden al doblar bruscamente una articulación, de los dedos (de manos y pies) generalmente.

Lo que acontece debajo de la piel, al interior del cuerpo, al ‘sacarse un cuy’ es lo siguiente: al movilizar los dedos (o cualquier extremidad) el espacio entre las articulaciones crece, los gases que se disuelven en el tejido sinovial forman burbujas- de nitrógeno-, estas crecen, se revientan….y resuenan en el exterior.

Bostezos

Taparse la boca durante un bostezo, en público, es una ley de vida, un hábito trasmitido de generación en generación. A nivel médico/científico es un reflejo normal desencadenado por el despertar, el aburrimiento, el adormecimiento (sueño, modorra), hambre e incluso por conflictos emocionales y estrés, menciona Chamorro.

Perro bostezando. Foto: Pixabay

Foto: Pixabay

Esta combinación de inhalación y exhalación profundas- con duración de entre 5 y 10 segundos- está presente en gran parte de los vertebrados. Los osos bostezan, los leones bostezan, pero solos los humanos lo contagian. El neurobiólogo Marco Iacoboni lo atribuye a un mecanismo de adaptación social regido por las neuronas espejo.

León bostezando. Foto: Pixabay

Foto: Pixabay

Otros ruidos

El castañeo de las dientes, como se registra en un artículo de Quo, se produce por el movimiento involuntario de musculatura mandibular en respuesta al frío, a la fiebre o una situación de miedo o estrés. El chasquido de la mandíbula, por su parte, por su parte se desencadena de un trastorno de la articulación temporomandibular.

Aunque muchos lo neguemos, rotundamente, lo cierto es que el 50% de los adultos roncan y el 25% son roncadores habituales según Quo. El exceso de estos ruidos puede ser indicio de sobrepeso (exceso de comida y bebida) y señal de que la persona sufre apnea.

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