Si a un perro lo persiguen muchos machos puede estar enfermo. Foto: Pixabay

Si a un perro lo persiguen muchos machos puede estar enfermo. Foto: Pixabay

#ORGÁNICA

¿Pueden los perros ser homosexuales?

Gabriela Vivanco
Redactora (I)

A lo mejor más de uno pensó al ver a su perro encima de otro, que era gay o bisexual. Nada más lejos de la realidad, aunque la homosexualidad sí existe en algunas especies del reino animal como los macacos o los bisontes americanos, no es el caso de los canes.

El chihuahua de Elle (Reese Witherspood), en ‘Legalmente Rubia 2’, se enamora de un rottweiler. Entonces la recepcionista del spa canino les da la noticia a los dueños de las mascotas: “sus perros son gays”. Después de la sorpresa, lo aceptan a favor de la felicidad de los canes. Esta escena solamente es parte de la ficción, porque en la vida real el ‘enamoramiento’ entre perros del mismo sexo no ocurre.

Por más que queramos 'humanizar' a  los perros, estos se guían por instinto. Y no hay ningún gen ni cromosoma que pruebe que existe la homosexualidad en esta especie. Así lo explica Karina Guerrero, especialista en conducta social canina y felina.

Entonces, ¿por qué se ‘montan’ dos perros del mismo sexo? La veterinaria dice que existen dos causas principales. Pero antes de detallarlas, hay que señalar que en ningún caso existe penetración entre los perros, solo se simula la acción, pero nada más.

La primera causa obedece a una suerte de curiosidad o imitación. Los perritos desde los seis meses de vida son como adolescentes de 15, desesperados por conocer el mundo y explorar su sexualidad. Por otra parte, este puede ser un comportamiento de dominación. Sí, para los perros - como descendientes de los lobos- la jerarquía es muy importante. Cuando un can se monta sobre otro le está diciendo algo como ‘Oye, soy el macho alfa y tú el beta’.

Admitámoslo, los perritos algunas veces se montan en todo lo que encuentran. Esto debido a su 'desarrolladísimo' sentido del olfato, pues logran oler a una fémina en celo a kilómetros de donde se encuentran. Ante ese estímulo, buscan desesperados desfogar su deseo. Los almohadones, sillas, patas de la cama e incluso las piernas de los humanos suelen ser las víctimas de esta práctica. Sin embargo, Guerrero señala que se tiene que evitar que el perro se monte en la pierna del dueño porque es un comportamiento de dominación.

Aunque este comportamiento  es más común entre los machos, las hembras también pueden simular una monta. En el caso de las perras, el acto se da por imitación y juego.

Por otra parte, si a un perro le persiguen muchos machos puede ser que esté enfermo. Cuando el animal tiene tumores en los testículos secreta mayor cantidad de feromonas y estrógenos, hormonas que atraen a los demás de su especie. 

Hasta aquí todo muy claro, pero ¿el dueño debe hacer algo al respecto? Bueno, cuando el perro es cachorro hay que dejarlo tranquilo, de lo contrario, si se lo coarta en su etapa de exploración se puede volver violento, indica la especialista. Cuando el animal crece hay dos opciones o retirarle las cosas sobre las cuales se monta o esterilizarlo. Cuando se lo esteriliza, el can ya no tendrá tantas hormonas y su ‘vigorosidad’ se apaciguará.