El animal logró reproducir los sonidos de “hola” (‘hello’), “chao” (‘bye-bye’), “Amy” y “uno, dos, tres” (‘one, two, three’).

Imagen referencial. El animal en cautiverio logró reproducir los sonidos de “hola” (‘hello’), “chao” (‘bye-bye’), “Amy” y “uno, dos, tres” (‘one, two, three’). Foto: Pixabay

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Una orca que dice ‘hola’ y ‘chao’: ¿Cuál es el sentido de humanizar a los animales?


Valentín Díaz
Redactor (I)
6 de febrero de 2018 20:10

Una orca en cautiverio logró aprender a imitar algunas palabras que le enseñó un grupo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, la Pontificia Universidad Católica de Chile y el Instituto Max Planck.

El animal logró reproducir los sonidos de “hola” (‘hello’), “chao” (‘bye-bye’), “Amy” y “uno, dos, tres” (‘one, two, three’). También pudo imitar el aullido de un lobo, el barrito de un elefante y el ruido de una puerta que rechina. Este cetáceo logró imitar todas las palabras en menos de 10 intentos. En el caso del “hola”, en un 55% de las veces, la pronunciación era correcta, mientras que un 21% en el caso de “adiós”.

Los resultados del experimento realizado con la orca Wikie, de 14 años, se publicaron el pasado 31 de enero del 2018 en la revista Proceedings Of The Royal Society B. Según menciona el texto publicado, la investigación “apoya la hipótesis de que los dialectos acústicos diferenciados por grupos se pueden adquirir mediante el aprendizaje social y, específicamente, la imitación”.

Video: YouTube, cuenta: Science Magazine


Pero para Judith Benkinger, especialista en cetáceos y profesora en el Colegio de Ciencias Biológicas de la Universidad San Francisco de Quito, el estudio no representa ningún nuevo hallazgo en cuanto a la comprensión de los sistemas de comunicación de las orcas. “Lo que ellos hacen es enseñarles a imitarnos a nosotros. Entonces eso nos dice que pueden imitar sonidos, pero no nos aproxima al lenguaje de las orcas”.

Asegura que es común que los cetáceos imiten movimientos y comportamientos. “Ellos lo hacen para divertirse”, asegura. Benkinger realizó su tesis de maestría con delfines y asegura que el caso es el mismo. En muchas otras especies de animales, la manera de aprender el lenguaje se basa en la mímesis, así que la experta en ecosistemas marinos asegura que el estudio “no es una gran novedad”.

“Yo creo que aquí hay un tema de arrogancia humana. En este estudio, la orca repite lo que le enseñan, pero eso no significa que nosotros entendemos el idioma de las orcas. Nos faltaría meternos un poco en el mundo de ellos y ver la forma en cómo ellos interactúan y cómo se comunican unos con otros”, agrega.

Las orcas tienen distintos dialectos para comunicarse entre diferentes familias. Estos idiomas son transmitidos de manera no genética; es decir, se llevan a cabo por transmisión cultural. Esta teoría fue desarrollada por Richard Dawkins en su libro ‘El gen egoísta’, donde explica la diferencia entre los genes y los memes.

Los genes son la información genética que se transmite a través del ADN, mientras los memes son información cultural que es procesada por el cerebro y puede ser modificada por el individuo a través de un proceso cognitivo. Para leer más sobre esta teoría, puedes ingresar a este artículo.

En este aspecto, Benkinger asegura que “los cetáceos nos sorprenden cada vez más. Sus culturas están muy desarrolladas y sus dialectos van evolucionando”. Se estima que las orcas utilizan llamados personales que funcionan como nombres para reconocerse entre unos y otros, pero todavía no se ha determinado si utilizan palabras estructuradas para comunicarse. “En este tema estamos casi en la nada”, dice la experta.

En cuanto a los aspectos éticos de llevar a cabo un estudio con una orca en cautiverio, Benkinger dice estar “totalmente en contra de capturar delfines y ponerlos en cautiverio. Pero los que están en cautiverio están ahí y sacarlos a la vida silvestre también sería un crimen porque ya no se pueden valer por sí solos”. Explica que los comportamientos en cautiverio son parecidos a los que se registran en la vida silvestre, “solo que pasan más tiempo jugando en lugar de gastarlo en buscar comida”.

La investigadora destaca las dificultades de captar conversaciones de cetáceos en ambientes silvestres. “Solo puedes llegar a escuchar fragmentos de lo que dicen; cuando están en la superficie y solo a veces cuando bajan. Y son tan grandes que no puedes seguirlas”, asegura.

Benkinger comenta que, junto a un grupo de investigadores, está por publicar la grabación de unas ballenas jorobadas que fueron halladas en Esmeraldas. El audio es de alrededor de cuatro minutos. “Con este fragmento estamos trabajando cinco expertos. Llegar a una conclusión en la vida silvestre es una suerte que solo se da cuando tienes una grabación perfecta; entonces es sumamente complicado”, concluye.