Existen decenas de mitos alrededor de los cólicos menstruales y de la forma en que se debe prevenirlos

Existen decenas de mitos alrededor de los cólicos menstruales y de la forma en que se debe prevenirlos. Foto: Captura de pantalla

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Mitos y verdades sobre los dolores menstruales

Infobae - Red de Noticias Albavisión. (I)

Los dolores menstruales son una molestia de todos los meses para la mayoría de las mujeres. Su verdadero nombre es dismenorrea, y a veces está asociada a la endometriosis. Se trata de un dolor que suele ir aumentando durante la vida de la mujer, siendo cada vez más intenso con el paso de los años. No calma con los analgésicos habituales y puede ser invalidante.

"El dolor tiene que ver con una contracción uterina excesiva que lleva a la liberación de sustancias que generan dolor en el útero, aunque puede ser debido a otras causas. Una de las causas que hay que descartar es una enfermedad que se llama endometriosis, que se puede asociar a dolores pelvianos crónicos, así como a infertilidad", explicó  la ginecóloga argentina María Elisa Moltoni en una entrevista con el portal web Infobae. 

La padecen miles de millones de mujeres. Se estima que alrededor del 50% tuvo un episodio en su vida, pero hay algunas que tienen dolores tan intensos que interfieren en la vida social, ya que se ven obligadas hasta a cancelar compromisos.

La dismenorrea se puede clasificar en primaria y secundaria: la primaria es la que no tiene un origen determinado y la secundaria es la que está causada por otras patologías. De ahí que, si bien el dolor es algo que se toma como normal, y a veces no es un motivo de consulta, siempre conviene hablar con un especialista para tratar de
determinar el origen y si responde a otra patología.

¿Cómo prevenirlo sin recurrir al "sanador" ibuprofeno?

Según la ginecóloga, el uso de los analgésicos es correcto porque "salva" del dolor instantáneo. Sin embargo, uno de los tratamientos que se utilizan es el de los anticonceptivos. Estos mejoran el dolor menstrual, así como también disminuyen la pérdida menstrual.

"Hay otros tratamientos que no tienen tanta validación científica, como puede ser el uso del magnesio, vitamina B6, pero a muchas mujeres les sirve y es totalmente válido", agregó. ¿Remedios caseros? Sí, algunos utilizan, por ejemplo, una bolsa de agua caliente en la parte inferior del abdomen, ya que ayuda a la vasodilatación y provoca alivio en la zona.

"Los antiinflamatorios no esteroides funcionan inhibiendo las sustancias productoras del dolor, y en general para lo que es dismenorrea no se utilizan durante tanto tiempo, en general son dos o tres días al mes, y si está bien usado y en la dosis correcta con el intervalo correcto y evitando que el dolor se instale en el organismo, se puede controlar con analgésicos no tan potentes", puntualizó.

Reducir el consumo de grasas saturadas Durante el período menstrual, el apetito de muchas mujeres parece estar "fuera de control" y en lo único que se piensa es en golosinas y chocolates. En esos días se produce la prostaglandina, una hormona generada por el útero que puede ser estimulada por las grasas saturadas de la carne y algunos productos lácteos.

En este período recomiendan comer verduras verdes que contienen alta cantidad de magnesio que ayuda a la relajación muscular.

Hacer yoga

La práctica del yoga puede llegar a relajar y eliminar los dolores con algunas de sus posturas. Entre ellas destaca la "postura del niño", que consiste en colocarse de rodillas, sentarse sobre los pies y bajar el cuerpo hacia adelante de forma relajada. Los brazos se pueden tener al lado de las piernas o extendidos hacia adelante. Para
una relajación más profunda se pueden separar las rodillas y los pies.

Otra es la "postura de la mariposa". Se comienza sentado juntando los pies suela con suela. Con esta también se puede inclinar el cuerpo hacia adelante sobre los pies o llevar los talones más cerca del cuerpo o reclinar hacia atrás hasta que los lumbares toquen el suelo.

"Shiva twist" también es para la zona lumbar. Para realizar esta postura solo se deben cruzar ambas piernas hacia un lado, abrir los brazos e intentar que el hombro opuesto de la pierna que está cruzada y la rodilla toquen el suelo.